sábado, 27 de mayo de 2017

EL MILAGRO DE LA CERA



EL MILAGRO DE LA CERA   (1601)

INTRODUCCIÓN
Todo el mundo en Villamuriel ha oído hablar del milagro de la cera por obra de la Virgen durante la procesión con su imagen de Villamuriel a Palencia.

En este artículo, basándome en el libro de la AUTÉNTICA DEL MILAGRO, que se conserva en la parroquia de Villamuriel, voy a dar algunos detalles de dicho milagro, que tuvo lugar el 30 de mayo de 1601, que era la víspera de la Ascensión.

Las fotografías reproducen textos o imágenes del libro de la AUTÉNTICA del Milagro y del informe de la Rogativa de 1868 realizado por  D. Miguel García, pertenecientes al Archivo Parroquial de Villamuriel.
Libro de la Auténtica del Milagro

El cura de Villamuriel, D. Diego de Calabazanos, presentó una demanda ante el Obispo para que el suceso de la cera fuese declarado milagro de la Virgen. Fue sentenciado el 9 de noviembre de 1601.
En mayo de 1602, el obispo de Palencia, D. Martín de Axpe y Sierra, dio licencia para que se pudiese imprimir la relación del milagro y la sentencia en que declaraba que dicho caso debía ser tenido por milagro.

RELACIÓN DEL MILAGRO
"En la villa de Villamuriel, que dista una legua de la ciudad de Palencia, hay una imagen de Nuestra Señora, a la que toda aquella tierra tiene particular devoción y acostumbran sacarla, cuando hay alguna necesidad general, y habiendo gran sequedad el año pasado pidieron que dicha imagen se llevase en procesión a la ermita de Nuestra Señora del Otero, que está a ¼ de legua de Palencia.
Y teniéndolo concertado, dijo el cura Diego de Calabazanos al pueblo que preparase 4 hachas para alumbrar a la santa imagen, cuando atravesase por la ciudad de Palencia, ya que no era decente llevarla sin luz.  A esto respondió el Alcalde ordinario, Antonio de Villamartín, que estaba presente, que el Concejo estaba muy pobre y a esto el cura replicó que para cosa semejante  no se debía alegar pobreza.
Y otro día por la mañana, antes de que saliese la procesión, un regidor, Juan de Magaz, volvió a decir al cura que si bastaran cirios y el cura, cansado de que reparasen en tan poco gasto como había de hachas a cirios, respondió con desdén  que no habían de ser sino hachas.
Otro regidor, Diego de Bedoya, dijo que se hiciese lo que el cura mandaba. Y luego partió con Juan de Mayorga, delante, a la ciudad de Palencia a buscar las hachas y, por evitar mayor gasto tomándolas enteras, alquilaron 4 medias de un cerero, que se llamaba Francisco Martínez, el cual las pesó y asentó en su libro que pesaban 8 libras y media (cada libra son 460 gramos) , dejando en señal 1 real de a ocho (moneda de 8 reales).
El regidor salió con ellas a la procesión y la encontró al arroyo de Villalobón, que pasa antes de llegar a los arrabales de la ciudad, y allí mandó el cura encender las hachas y que las llevasen 4 doncellas muchachas que traían preparadas para el efecto.
Y caminaron a la ciudad y entraron por la puerta que llaman del Mercado y atravesaron por toda la ciudad hasta salir por la puerta de Monzón, haciendo una estación dentro del monasterio de San Agustín.
Habiendo salido  de la ciudad, el cura se adelantó a la ermita de Nuestra Señora del Otero para vestirse y decir misa cantada.  El regidor hizo apagar las hachas, porque iban por el campo.   Llegados a la ermita, el cura salió a decir la Misa y viendo las hachas apagadas mandó que se encendiesen y ardieron durante la Misa y mientras se hicieron algunas conmemoraciones en los altares que hay en dicha ermita y en otra que está cerca, que se llama San Juan del Otero.

Relación del Milagro

Acabado esto y bajando la cuesta, la procesión se volvió por diferente camino fuera de la ciudad.   Y el regidor con su compañero entraron en la ciudad a dar las hachas a su dueño y no hallándole en casa, sino a su mujer, ella tomó el libro y, leyendo el asiento, halló que había pesado las 8 libras y media dichas. Y las mismas pesas estaban juntas sobre el tablero, como las había dejado su marido, y, tomándolas, las puso sobre la balanza y en la otra las medias hachas y pesaban más y fue añadiendo pesas hasta 10 onzas (cada onza son 29 gramos), con las cuales se ajustó el peso.
La mujer, maravillada de que pesasen más que cuando se llevaron, dijo al labrador que no sabía qué pedirle, que dejase 1 real y fuese con Dios.  Y así lo hizo y se volvió a su lugar, sin hacer mucho caso de ello ni decir nada al cura, aunque lo hablaban entre los labradores por cosa maravillosa.
Uno de los labradores, 4 días después, preguntó al cura qué le parecía lo de las hachas y le respondió que él no sabía nada. Y, como se lo contaron, llamó al regidor y se informó de lo que pasaba con puntualidad y, reprendiéndole por no habérselo dicho antes, se fue a la ciudad de Palencia y habló al cerero y a su mujer y se informó bien de ellos.
El cura viendo el asiento del libro y certificándose del caso, dio cuenta al Obispo de ello y éste mandó se dijese a su Provisor, el cual dio su comisión a Sebastián de Matallana, cura de Hontoria. Después, el Obispo juntó religiosos y letrados de su Iglesia, los cuales nombraron por fiscal, para que opusiese objeciones al milagro, al licenciado D. Francisco de Alcaraz, canónigo de la Iglesia de Palencia.
Y hecha plenaria información en contradictorio juicio, su Señoría, habiéndolo comunicado con los de la Junta y con su acuerdo, votos y parecer, dio y  pronunció la siguiente sentencia:

SENTENCIA

En el pleito y causa que ante nos y ante el licenciado D. Gaspar de Peralta, nuestro Provisor general, pende entre partes, demandante de la una Diego de Calabazanos, cura en la Parroquial Iglesia de la villa de Villamuriel, y de la otra el licenciado D. Francisco de Alcaraz, Canónigo de la Santa Iglesia de Palencia, fiscal por nos nombrado en este caso y para la defensa de este pleito en razón del milagro que nuestra Señora la Mayor de la Iglesia de Villamuriel hizo en 30 días del mes de mayo de este presente año de 1601 en la procesión de Letanía, que el dicho cura, clérigos y concejo de la dicha villa hicieron el dicho día con la dicha imagen a Nuestra Señora del Otero de Palencia.
(En el párrafo siguiente el Obispo llama al prior del convento de San Pablo, al guardián del convento de San Francisco y a varios canónigos de la Catedral de Palencia para calificar dicho milagro, los cuales dieron los votos y parecer de que el dicho caso se debía tener por milagro y que se le debía declarar por tal).
Por ende, fallamos que debemos de pronunciar y pronunciamos: que el dicho Diego de Calabazanos ha probado bien lo en su demanda contenido y que por parte del dicho Fiscal no se probaron sus excepciones ni defensiones como probarle convenía.

Averiguación del Milagro

En consecuencia de lo cual, haciendo en esta causa lo que de justicia debe ser hecho, debemos de declarar y declaramos que el dicho caso debe ser tenido por milagro, que nuestro Señor fue servido hacer en honra de su bendita Madre Nuestra Señora.
Y mandamos a todo los fieles Cristianos de este nuestro Obispado que de aquí en adelante veneren y tengan por tal el dicho milagro.
Y para que de este caso haya y se tenga perpetua memoria, mandamos que las dichas 4 medias hachas se cuelguen y pongan a los lados de la dicha santa imagen de Nuestra Señora en la dicha Iglesia, de manera que sean vistas de todos.
Y asimismo que este dicho milagro se escriba y ponga en una tabla en parte y lugar que esté de manifiesto para que con vista de todo ello el pueblo Cristiano se exhorte a perpetua y mayor devoción de la dicha santa imagen.
Y por esta nuestra sentencia definitiva así lo pronunciamos y mandamos, juzgando en estos escritos y por ellos.
El Obispo de Palencia, Conde de Pernía

EPÍLOGO
Y porque podría parecer a alguno que este milagro era cosa pequeña, esto no importa, pues el mismo poder es menester para crear un mosquito o una  hormiguita que para crear los cielos y la tierra y todo lo que en ellos hay y ninguno puede crear ni aumentar lo criado, sino solo Dios, del cual canta la santa madre Iglesia que, aunque es grande en las cosas grandes, más gloriosamente obra maravillas en las pequeñas”

 


ROGATIVA con la VIRGEN del MILAGRO
EN PROCESIÓN A PALENCIA (1868)


INTRODUCCIÓN

En un clima como el de Castilla se producen periódicamente años de sequía más o menos intensa.  Pero como la de 1868 no se había conocido ninguna.

Por ello, el cura de Villamuriel, D. Miguel García, pidió permiso al Obispo para realizar una solemne rogativa, llevando en procesión a Nuestra Señora de los Milagros desde Villamuriel a la ermita de Nª Señora del Otero de Palencia, como lo habían hecho sus antepasados en 1601, para que Dios por la intercesión de María y de todos los santos se dignase remediar sus males.


Programa de la Rogativa  de 1868

SALIDA DE LA PROCESIÓN
La  rogativa se realizó el 21 de abril de dicho año. Partieron del pueblo al salir el sol. En cabeza iban 60 niños de la escuela, seguidos de los de mayor edad.  Luego tres cofradías con sus insignias, acompañados por 13 personas descalzas y con cruces en los hombros. A continuación iba la Virgen del Milagro llevada por 12 vecinos  descalzos, en turnos de 4, y alumbrada por 18 doncellas con 6 hachas y 12 velas.
Después marchaba el clero, en número de 6, con la cruz parroquial y 6 niños cantores entonando la letanía de los Santos. A continuación, el Ayuntamiento con su alcalde D. Andrés Meneses al frente, acompañado de 4 guardias civiles.  Y detrás todas las mujeres del pueblo.
Al final iban 12 carros con los niños menores de 6 años y preparados para recoger a los que se indispusieran durante la peregrinación.
En el pueblo se quedaron otros 4 guardias civiles para custodiarlo y en la iglesia las personas impedidas orando y pidiendo a Dios y a la Virgen.
ENTRADA EN PALENCIA
A la procesión se le fueron añadiendo en el camino infinidad de personas de la capital y de los pueblos vecinos.  Al llegar al Portazgo una comisión del Ayuntamiento de Palencia se hizo cargo de la dirección de la misma, a la vez que se fue añadiendo un gentío inmenso, de forma que superaban las 10.000 almas.
Al llegar la procesión al arroyo de Villalobón se encendieron las 4 hachas que habían alumbrado a la Virgen en 1601, que se conservaban en la parroquia.
Cerca de la ciudad se incorporó el Gobernador Civil, D. Francisco Javier Betegón, el Consejo Provincial de la Diputación y personas distinguidas de la ciudad.


La Virgen del Milagro por la C/ Mayor de Palencia
A eso de las 9 de la mañana entraron en la ciudad por la puerta del Mercado y recorrieron la calle Mayor, que estaba engalanada con colgaduras en los balcones y cerrados todos los establecimientos. Las campanas de los templos de la ciudad sonaron gran parte del día anunciando la rogativa e incluso se tiraron cuetes en honor a la Virgen.
Tal era la afluencia de gente que tardaron más de 1 hora en llegar a las Monjas Agustinas Canónigas.   Entraron en la iglesia, donde les esperaba el Obispo, D. Juan Lozano.  Allí las monjas cantaron la Salve y en la calle los niños de párvulos de la ciudad cantaron unos versos alusivos a la Virgen del Milagro acompañados de 8 violines.
EN LA ERMITA DE Nª SRA. DEL OTERO
La rogativa salió de la ciudad por la puerta de León (antes de Monzón) presidida por el Sr. Obispo para dirigirse  a la ermita de Nª Sra. del Otero, donde se ofició una misa solemne, que terminó con una plegaria pidiendo a Dios, por intercesión de su Madre, agua para los campos y el remedio de las calamidades públicas.
Delante de la ermita de Sto. Toribio  se concentraron más de 20.000 almas, que lloraban, sobre todo las mujeres,  y hacían peticiones a la Virgen:
“Agua os pedimos, Virgen del Milagro; por ser tan piadosa, de vos lo esperamos”
“Virgen Santísima, alcanzadnos agua de salud para los campos que se nos secan”
“Virgen del Milagro, remediazme, que tengo 8 hijos y no tengo pan que darlos”
A la una y media, los vecinos de Villamuriel comieron algo al pie de la cuesta, aunque muchos se quedaron sin comer por no encontrar a sus familias debido al gentío que había.
REGRESO DE LA PROCESIÓN
A las 3 de la tarde, los vecinos de Villamuriel emprendieron el regreso al pueblo con la Virgen, en la misma forma que habían ido, pero por las afueras de la ciudad.    Al llegar al arroyo de Villalobón fueron despedidos por las autoridades de Palencia, que les habían seguido acompañando.  Allí el párroco de Villamuriel dio las gracias a todos los presentes en nombre del pueblo y mandó poner a la Virgen de cara  a la ciudad en un gesto de despedida y acción de gracias.
A las 7 y media llegó  la Virgen a la iglesia, acompañada de todo el vecindario, que arrodillado concluyó la jornada con el canto de la letanía.
El  Sr. Cura (que ya tenía 62 años) acaba diciendo que fue un día para recordar siempre, ya que nunca habían visto  un número tan crecido de personas unidas en un mismo sentimiento y que, aunque habían vuelto muy cansados del viaje, rendidos por la fatiga y la sed y llenos de polvo (los niños y otras personas tuvieron que subirse a los carros en el Portazgo  por no poder seguir ya a pie), todos estaban contentos, porque había sido un día muy emotivo y de un profundo sentimiento religioso.
 DESPUÉS DE LA ROGATIVA
La rogativa consiguió su objetivo religioso de impulsar el fervor y la devoción a la Virgen, pero no su objetivo material, la tan necesaria lluvia, porque no se dice nada en ese sentido en el documento que recoge el acto.  La sequía debió continuar, como se deduce de  las frases que en la hoja siguiente escribe D. Miguel García Alonso, cura de Villamuriel:
Habla de que "las llanuras de Castilla eran un inmenso páramo, un árido desierto, una región asolada, donde no han nacido las espigas ni ha germinado la yerba".  Dice que "se perdieron las cosechas de cereales, de legumbres, de patatas,  se carecía de pienso y paja para los animales". "Se ha visto perderse la cosecha de cebada o legumbres en zonas determinadas, pero no cogerse nada como en este año de 1868 no se ha conocido jamás en Castilla la Vieja ni en ninguna parte".
"Sin frutos sus campos, sin existencias en  sus graneros, sin trabajo, sin yuntas viven los pobres castellanos, sin otro amparo que la resignación, sin otra ayuda que la misericordia del cielo. No hay trabajo, no hay pan, no hay más que hambre, no hay más que miseria".
 
Las penurias de la población por la sequía, relatadas por D. Miguel García


CUARTO CENTENARIO DEL MILAGRO (2001)
Como colofón a este relato sobre el Milagro de la Cera, quiero señalar que el sábado 26 de mayo del año 2001 se celebró la Fiesta del Cuarto Centenario del Milagro.

ACTOS EN PALENCIA

Programa del IV Centenario del Milagro

Se llevó la Virgen a Palencia en un furgón y se realizó la procesión desde el inicio de la Calle Mayor hasta la Catedral.
Abría la procesión la Cruz Parroquial, seguida por estandartes de las otras Cofradías de la parroquia, los niños de comunión y los cofrades de la Virgen. La Imagen de la Virgen era portada por diversos grupos de personas y flanqueada por 4 jovencitas que portaban las tradicionales hachas.  Detrás de la Virgen iban los sacerdotes, las autoridades locales  y provinciales, la banda de música y los fieles.
A ambos lados de la calle cientos de personas, unas por devoción y otras por curiosidad, contemplaban el paso de la Virgen.  Los piropos y los cantos dirigidos a la Virgen, así como los aplausos, acompañaron  a la Virgen hasta llegar a la Catedral.
La calle Mayor estaba engalanada con banderas y colchas de muchos colores y los peregrinos llenaban las calles de la ciudad.
Una vez en la Catedral, el párroco de Villamuriel, D. Teodoro Flores, dirigió unas palabras  a  los 2.500 asistentes recordando que se celebraban los 400 años del Milagro de la Cera.   A continuación, el Obispo de Palencia, D. Rafael Palmero, presidió la Celebración de la Palabra.
Una vez terminada la Misa, se entonó la Salve en la Puerta del Obispo de la Catedral con gran devoción.  Después actuaron diversos Coros y Danzas del pueblo y la ciudad.

La Virgen del Milagro entrando en la iglesia

ACTOS EN VILLAMURIEL
A las 2 de la tarde se regresó a Villamuriel.    Y por la tarde, en la parroquia, se celebró el final de la Novena y, una vez finalizada la Misa, todos se trasladaron a la plaza del Ayuntamiento para oír las tradicionales “Gracias” (poesías en honor de la Virgen), pronunciadas por dos jóvenes.
 Al día siguiente, domingo 27, día de la Ascensión,  el Sr. Obispo presidió la concelebración eucarística en Villamuriel.   Después de la Misa, se realizó la Procesión por casi todo el pueblo hasta llegar al Ayuntamiento, donde otros dos  jóvenes  recitaron las “Gracias”.
A continuación se reinició la Procesión hasta la plaza de la iglesia, donde se entonó la Salve. Finalmente se cerró el acto con el “Viva la Virgen del Milagro”, pronunciado por Simón Blanco (como ya era tradicional).

miércoles, 24 de mayo de 2017

LA COFRADÍA DEL SANTÍSIMO Y Nª SEÑORA LA MAYOR


DEFINICIÓN Y TIPOS DE COFRADÍAS

Las Cofradías son asociaciones de personas unidas por vínculos de hermandad o caridad con fines religiosos y benéfico-asistenciales, aunque a veces se unen a ellos intereses corporativos (de una profesión).
Desde su creación fueron un medio de participación de los fieles en el ámbito religioso de los pueblos y de cohesión y solidaridad social, aunque no faltaba el elemento festivo en los días en que honraban a sus titulares (esto último moderado muchas veces por la Iglesia).
En las últimas décadas al ser una sociedad más laica y con menos valores religiosos y disponer de otros instrumentos de relación y solidaridad social, la vertiente religiosa y social de las mismas es más superficial y domina el carácter lúdico y festivo de las mismas (muy relacionado a veces con el turismo y su repercusión económica).
Las Cofradías se dividen en: sacramentales (para honrar al Santísimo Sacramento), penitenciales (para recordar la Pasión de Cristo y hacer penitencia) y de Gloria (para honrar a la Virgen o algún santo).

En España surgen en la Edad Media y se incrementan o se consolidan las ya existentes después del Concilio de Trento ( mediados del s. XVI).
LAS COFRADÍAS EN VILLAMURIEL

En Villamuriel, en siglos pasados existían la Cofradía del Santísimo Sacramento, la de Nuestra Señora la Mayor, la de Nª Señora del Rosario, la de la Cruz, la de las Ánimas  y la de San Sebastián.
No se sabe cuándo aparecieron y poco conocemos de cómo evolucionaron, porque hay muy poca documentación de las mismas (no se conservan los Libros de Regla, que contienen los estatutos que regulan su vida interna, ni apenas Libros de Cuentas).
Hoy en Villamuriel tienen actividad  4 Cofradías: del Santísimo, de la Virgen del Milagro, de la Cruz y de las Ánimas.
LA COFRADÍA DEL SANTÍSIMO
Y Nª  SEÑORA LA MAYOR
EN SIGLOS PASADOS

SU EXISTENCIA
La Cofradía del Santísimo y la de Nuestra Señora la Mayor estaban unidas en una sola (por la unión obligatoria de ambas cofradías, ordenada por la autoridad eclesiástica de la diócesis).  A ella se incorporó en 1644 la Cofradía de Nª Señora del Rosario por orden del obispo, al tener pocos cofrades.

La del Santísimo y Nª Señora la Mayor  existía, al menos, desde el s. XVII (hay un Libro de Cuentas de 1620 a 1652). También está documentada en el s. XVIII al recoger el Catastro de Ensenada la declaración de bienes de la Cofradía y en el s. XIX al producirse la desamortización de sus bienes en la Desamortización de Mendizábal.   

SUS MIEMBROS
La Cofradía era una sola, pero los cofrades podían serlo de una de ellas o de ambas. Cada año entraban de 5 a 10 cofrades nuevos, pero algún año ingresaron más de 15 (en 1644), siempre propuestos por un cofrade antiguo.  También había bajas, sobre todo por muertes.

En  1620 eran 115 cofrades y en 1631, sólo 60.
En 1631 había 60 cofrades del  Santísimo (31 hombres y 29 mujeres, la mayor parte mujeres o hijas de cofrades) y 32  cofrades de Nª Señora la Mayor (todos hombres).
El conjunto de los cofrades formaban el cabildo o asamblea general, que se reunía el día de Navidad para nombrar a la nueva Junta de Gobierno de la Cofradía, formada por el abad (era uno de los curas de la parroquia, encargado de realizar las ceremonias religiosas de la misma), el alcalde (presidía la Cofradía) y el mayordomo (administraba las rentas y debía rendir cuentas cada año de los ingresos y gastos). 
Las mujeres podían ser cofrades y recibir los beneficios espirituales, pero no ocupaban cargos  ni participaban en los actos mundanos de los cofrades.

Estandarte de la Cofradía del Santísimo Sacramento

SUS ACTIVIDADES
Tomando como base de información el único Libro de Cuentas que se conserva, las actividades  que la Cofradía realizaba  en el s. XVII eran las siguientes:
  • Honraba a sus titulares (el Santísimo y la Virgen) 3 días al año: el día de Navidad, el día del Corpus y su Octava y el día de Nuestra Señora de Agosto.  Esos días celebraban las ceremonias religiosas en la iglesia (misa, sermón y a veces  procesión).
  • También se encargaba de velar al Santísimo durante la noche del Jueves y la mañana del Viernes Santo.
  • La Cofradía gastaba bastante dinero los días de las fiestas de sus titulares: en cera y en pez para las luminarias (entre 150 y 200 reales, según años), sermón del predicador, salario del sacristán (entre 5 y 10 cuartos de trigo por tocar a misa y procesiones), aderezo del pendón de la Cofradía, aderezo de la corona de plata de la Virgen (22 reales en 1623),  hechura del vestido de la Virgen (30 reales en 1650).
  • Además daban una colación a los cofrades y a los religiosos, sobre todo en la víspera de la Virgen de Agosto y en Navidad.  En Navidad consistía en castañas, camuesas (manzanas) y vino.  En la Virgen de Agosto, en peras y vino.
  • También se tiraban cuetes y había actuaciones en la calle: danzadores y tamborilero el día de la Octava y en Nª Sra. de Agosto, a los cuales se agasajaba con una comida consistente en carne, pan y vino.  Algunos años hubo comedias pagadas por la Cofradía (en 1623 gastó 170 reales en la comedia que se hizo en Nª Sra. de Agosto).
  • Además la Cofradía encargaba misas por los cofrades difuntos de cada año y aniversarios por los difuntos de años anteriores  (entre 80 y 100 reales al año) y daba limosna a los pobres.

Según la Declaración hecha por el alcalde y el mayordomo para el Catastro de Ensenada la Cofradía gastó un total de 664 reales a mediados del s. XVIII, prácticamente en las mismas actividades que en el siglo anterior: celebraciones religiosas de sus titulares (Santísimo, Nuestra Señora la Mayor y Nuestra Señora del Rosario), misas y aniversarios por los cofrades difuntos, colación a los cofrades, reparación de sus casas.

Estandarte de la Cofradía de la Virgen del Milagro


¿CON QUÉ INGRESOS CONTABA?

1.- Sus ingresos en el s. XVII procedían de:
  • la venta del trigo y cebada obtenidos de la renta de sus tierras pagada por varios arrendatarios (entre 70 y 250 reales).
  • la venta de la lana, pellejos, leche y queso de sus ovejas (unas 20) (entre 30 y 70 reales).

  • la venta de algunos corderos y ovejas (entre 90 y 120 reales).
  • de pasar la bacinica y el cepo en las misas de sus fiestas
  • de lo pagado al ingresar los nuevos cofrades (3, 6 o 9 reales cada uno).
  • de la limosna de los medios reales que pagaba al año cada cofrade (entre 30 y  60 reales).
  • de la renta de una casa de su propiedad y de los réditos de un censo (préstamo a vecinos).

2.- En el s. XVIII sus fuentes de ingresos  eran las siguientes:
  • Era propietaria de 27 parcelas de tierra, con una superficie de 288 cuartas (unas 26 hectáreas), que tenía arrendadas a 3 labradores de la villa, que en total le pagaban de renta 19 fanegas y 13 celemines de trigo y otro tanto de cebada.   Recibía por la renta unos 330 reales (una fanega de trigo valía unos 11 reales y una de cebada la mitad).
  • Además disponía de 2 casas, situadas en el picón  entre la C/ Real (hoy C/ Mayor) y el final de la C/ del Caño (hoy Plaza de la Villa), que le proporcionaban 165 reales por su alquiler.
  • También tenía a su favor 4 censos redimibles, con un capital total de 3.000 reales, que a un interés del 3% le proporcionaban 90 reales al año.
  • Por último, los cofrades nuevos, al entrar en la Cofradía, pagaban un total de 70 reales al año, de promedio.
Probablemente tenía algunos otros ingresos menores, que no se especifican en la Declaración para el Catastro.       En la Declaración del s. XVIII no aparece  ganado (ovejas) entre sus propiedades.



TÉRMINOS ANTIGUOS:

CATASTRO DE ENSENADA: Registro de todos los bienes de los vasallos, sin excepciones, también de los eclesiásticos y de los nobles, que se elaboró a raíz del Real Decreto de Fernando VI  de 1749, como paso previo a una reforma fiscal.   El Catastro se realizó a partir de las declaraciones individuales, que se hacían cabeza a cabeza, tanto unidades familiares, como institucionales.

FANEGAS, CUARTOS Y CELEMINES: Unidades de volumen para cereales, usadas en Castilla, equivalentes a 55,5 (unos 43 kg. de trigo o 41 kg. de cebada), 27,5  y 4,5 litros , respectivamente.

REAL: moneda de plata, de 3,35 gramos de peso, que empezó a circular en Castilla en el s. XIV y fue la base del sistema monetario español hasta mediados del s. XIX.  Tenía un valor de 34 maravedíes (moneda de vellón). Había monedas de 2, 4 y 8 reales (real de a 8).

CUARTAS y OBRADAS: unidades de superficie equivalentes a unos 900 y 5.400 metros cuadrados, respectivamente.  Una obrada eran 6 cuartas.

LIBRAS Y ONZAS: Medidas de peso.     La 1ª equivalía a unos 460 gramos y la 2ª a unos 29.
Una libra se dividía en 16 onzas.

CENSO: contrato que se constituye cuando una persona contrae la obligación de pagar a otra una cierta cantidad de dinero anual, reconociendo el capital correspondiente y gravando una propiedad suya (tierras, casas...) para garantizar el pago de un préstamo.

BACINICA Y CEPO: recipiente usado para recoger las limosnas (la 1ª)  y caja con una pequeña ranura por la que se introducen las limosnas en las iglesias (el 2º).

COLACIÓN: comida ligera


ALHAJAS DE NUESTRA SEÑORA
La Virgen del Milagro en procesión

Esta Cofradía, además del Santísimo, tenía como titulares a Nuestra Señora la Mayor y a Nuestra Señora del Rosario.
La imagen de Nuestra Señora la Mayor (colocada en el nicho central del retablo mayor, que es de principios del s. XVIII) es una Virgen de vestir a la que ya se nombra  en los Libros de Cuentas de finales del s. XVI y en los del s. XVII y en el Libro de Cuentas del s. XVII de esta Cofradía.
La de Nuestra Señora del Rosario era una imagen tallada en madera y pintada, que estaba en el nicho central del retablo izquierdo del crucero ( retablo de 1761), pero que ha desaparecido a mediados del s. XX.

Como consecuencia de un Auto del Obispo tras la visita de 1782, en 1787 se hizo un inventario de los bienes y alhajas de esta iglesia.  En este inventario se recogen todas las alhajas que tenía la Virgen (tanto vestidos como complementos), que se utilizaban para ambas imágenes:

  1. 20 relicarios con cerco de plata  que se ponen a Nª  Señora y la del Rosario.
  2. Un espejo con su cerco de plata pequeño.
  3. Un vestido de raso liso blanco, pintado de colores, guarnecido con franja de plata.
  4. Otro de China con su franja dorada.
  5. 2 coronas de plata, la una de Nª Señora y la otra del Niño.
  6. Otro vestido de  tapir  fondo blanco y franja de plata.
  7. 3 cruces pequeñas de plata, con un Santo Cristo pequeñito la una.
  8. Otro vestido verde antiguo.
  9. 16 joyas con el cerco de hierro, que también sirven a Nª Sra. del Rosario.
  10. 3 rosarios, el uno de hueso y los 2 de coral.
  11. 30 cintas y lazos de seda de diferentes colores.
  12. 3 rostriños de Nª Sra.
  13. Un vestido de tapir de Nª Señora del Rosario y una corona de plata.






sábado, 13 de mayo de 2017

NOMBRES PROPIOS DE VILLAMURIEL DE CERRATO


¡Elevado proyecto! el de poner nombres propios a los lugares. Hoy nos ocupamos de "transcribir" el territorio de Villamuriel de Cerrato y el vocabulario que sus antepasados eligieron para denominar las diferentes superficies, precisar su concepto y fijar claramente los límites de la realidad geográfica de este municipio tal y como ha llegado hasta nuestros días. 


DEFINICIÓN

Toponimia: (De topo- y el gr. onoma, nombre) Estudio del origen y significación de los nombres propios de un lugar, dice el diccionario. La toponimia de una zona está relacionada con la historia, la lingüística y la cultura de los grupos humanos que han intervenido en su poblamiento a través del tiempo. 
La mayoría de los topónimos son descriptivos o sea, identifican un lugar con raíces y formas de las palabras que se han conservado oralmente. Palabras vivas de la lengua y la comunicación. 


DATOS HISTÓRICOS

Del volumen El Cerrato Castellano (Manuel Vallejo del Busto) extraemos que en la Edad Antigua es probable que de las primeras tribus célticas indoeuropeas, emparentadas con las que estuvieron asentadas en el Pico Castro del término de Dueñas, alrededor del siglo VIII a.C., pudieran haber remontado el río Carrión, introduciendose en el actual término de Villamuriel de Cerrato. Durante la dominación visigoda, pudieron existir en la villa predios pertenecientes al patrimonio real por su proximidad a la Basílica de San Juan Bautista de Baños de Cerrato fundada en el año 661 por el Rey Recesvinto. En el siglo VIII, los ejércitos musulmanes arrasaron la zona y en el último tercio del siglo IX, las huestes cristianas conquistan todos los territorios situados al norte del Duero, que incluye a la comarca del Cerrato. Es por esta época que son repoblados y fortificados Villamuriel de Cerrato y Calabazanos. 
El origen del nombre de Villamuriel queda así reflejado:


En la actualidad, los grandes núcleos de población en el territorio del término municipal  de Villamuriel de Cerrato se concentran en:

Villamuriel de Cerrato (Casco Viejo)

Desde el último cuarto del siglo XX, los nuevos asentamientos de población en Villamuriel. 

Ciudad Jardín Virgen del Milagro

Los Olmillos

Calabazanos - Gómez Manrique


El estudio de la toponimia establece diferentes tipos que van en función del nombre de personas, plantas, santos, colores, accidentes del terreno, animales y otros no exentos de variaciones por los orígenes, los acontecimientos, los usos del caudal de voces y raíces tomados al oído del habla original. En el tiempo, fueron objeto de adaptaciones, bien por el capricho del invasor de turno o por cómo fueron transcritos y adaptados por los escribanos en documentos y libros. Los topónimos españoles sintéticamente han quedado divididos en seis grupos: prerromanos (y vascos), romanos (o latino-románicos), visigóticos (germánicos), árabes, guanches (o canarios) y modernos (españoles, catalanes o valencianos, gallegos, vascos, etc.).

TOPONIMIA DE VILLAMURIEL DE CERRATO

Hidrónimos. Ríos. Fuentes. Arroyos. Canales.


RÍO CARRIÓN
CANAL DE CASTILLA
FUENTE EN CALABAZANOS


Orónimos: Montañas. Pagos. Parajes. Cañadas y Caminos.







Villamuriel de Cerrato se encuentra a pocos kilómetros de Palencia sobre la margen derecha del río Carrión y Calabazanos, en la margen opuesta. Ambos ocupan la parte mas declive de un valle dirigido de Norte a Sur por el que corren el Carrión y el Canal de Castilla. Limitan por el Nordeste con la últimas estribaciones de los páramos de Magaz y otras localidades de la misma comarca; por el Oeste, con las elevaciones y montes de Palencia y Dueñas.  


Bibliografía: Silva Palentina. El Cerrato Castellano (Manuel vallejo del Busto). Toponimia Palentina (F.Roberto Gordaliza Aparicio y José María Canal Sánchez Pagín). Estudio Médico-Topográfico de Villamuriel de Cerrato (D.Francisco Simón y Nieto). Fotos: M.Blanco


miércoles, 3 de mayo de 2017

ESCUDO HERÁLDICO DE VILLAMURIEL DE CERRATO


Escudo que preside el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Villamuriel de Cerrato. El tapiz fue confeccionado por las Clarisas del Convento de la Consolación de Calabazanos. 
(Fotografía: J.M.Simón)

Una de las utilidades que hoy en día tiene la heráldica (normas básicas y racionales, lenguaje y terminología para la composición de los escudos) es la de proporcionar una identificación.
Según los entendidos, se cree que constan elementos heráldicos desde hace miles de años.

Como definición: Heráldico, ca. (De heraldo) es el arte del blasón. Blasón (Del fr. blason) es el arte de explicar y describir los escudos de armas de cada linaje, ciudad o persona. Cada figura, señal o pieza de las que se ponen en un escudo. Su origen en Europa occidental aparece hacia el siglo XII y se clasifica en función de su ámbito de aplicación. Como esta entrada al blog alude al escudo de Villamuriel de Cerrato, le corresponde la clasificación de Heráldica cívica o civil, el de las entidades territoriales que a su vez se subdivide en nacional, provincial y local (en el caso de España, de las Comunidades Autónomas). La heráldica, como ciencia auxiliar de la historia, nos ayuda a representar las características peculiares de un pueblo, gestas, tradiciones, etc. 

A LA BÚSQUEDA DE UN ESCUDO PROPIO

En el año 1141 Don Alfonso VII (El Emperador) cede la villa de Villamuriel a la Catedral de San Antolín de Palencia. A partir de entonces, el escudo representativo del municipio pasa a ser el propio del linaje de la familia del Obispo de turno. 
A mediados del siglo XIX habían pasado por la villa 70 obispos.
Con la desamortización de Mendizábal, Villamuriel de Cerrato toma carácter civil (desvinculado de lo eclesiástico en lo que a propiedades del municipio se refiere) y queda como escudo representativo el de la familia de Don Juan Ramírez de Zapata (Obispo de 1569 a 1577) y que aún permanece en el balaustre del coro de la iglesia Santa María la Mayor.

(Fotografía: MB)

Desde finales del siglo XIX comienza una sucesión de disposiciones legales para poner orden y regular el uso de los sellos municipales. Periódicamente se recordaba a los ayuntamientos la obligación de remitir al Ministerio de la Gobernación la impronta del sello usado por el municipio con una explicación del origen del mismo y la mayoría de los consistorios van adoptando el escudo. En la actualidad, las competencias que regulan el proceso de creación o rehabilitación de los símbolos municipales de acuerdo con el procedimiento reglamentario establecido está transferida a las Comunidades Autónomas.

En el edificio del viejo Ayuntamiento de Villamuriel figuraba en la fachada el escudo de Palencia. Con estos antecedentes y por la necesidad de crear un escudo propio representativo del municipio, Villamuriel, asume este reto en el último cuarto del siglo XX. 
José Manuel Simón Alonso, por entonces teniente de alcalde en el Ayuntamiento de Villamuriel toma la iniciativa y diseña el nuevo escudo. Con fecha de 30/01/86 queda aprobado por la Consejería de Presidencia y Administración Territorial de la Junta de Castilla y León, previo acuerdo plenario del Ayuntamiento de Villamuriel de Cerrato e informe favorable de la Real Academia de la Historia de fecha 28/06/85. En las fiestas patronales de mayo de 1986, se realiza la presentación oficial para conocimiento general y de los vecinos. 

(Archivo: JMS)





LA DOCUMENTACIÓN DEL ESCUDO DE VILLAMURIEL HA SIDO FACILITADA POR SU CREADOR, JOSÉ MANUEL SIMÓN.

La heráldica cívica tiene características singulares que la diferencian de otras ramas de esta ciencia. Esta singularidad se manifiesta tanto en la forma del escudo, como en los adornos que lo rodean muy diferentes y por lo general bastante sobrios. Hay diferencias según se trate de monarquías, repúblicas u otros regímenes políticos y muy influenciados por la herencia cultural.





Siguiendo la descripción del autor, el escudo de Villamuriel lleva: 
Corona Real: como Ornamento exterior.
Campo y Particiones: cortado (dividido horizontalmente) en dos partes.
Esmaltes: que a su vez se dividen en metales (oro y plata) y colores, con los que se pinta el campo y las figuras: Sable/negro. Sinople/verde. Gules/rojo.
Figuras o piezas: En el primer campo, la cruz de los templarios. 
En el segundo, puente de once ojos y en el centro, la torre.