viernes, 18 de diciembre de 2020

LAS BODEGAS Y EL VINO EN VILLAMURIEL



 LAS BODEGAS Y EL VINO


1.- INTRODUCCIÓN

Las bodegas eran una instalación fundamental en la economía de un pueblo que tuviera una superficie grande de majuelos en su campo.  Y ésta ha sido la situación de Villamuriel a lo largo de los últimos siglos, ya que en Villamuriel y Calabazanos se dedicaban al cultivo de la vid entre 600 y 1.000 obradas.

Por ello, Villamuriel llegó a tener en uso cerca de 200 bodegas, siendo tal vez el 3º pueblo que mayor nº de bodegas conserva, solo por detrás de Dueñas y Baltanás.

EL CANAL DE CASTILLA Y LAS BODEGAS DEL CORRO DEL REDENTOR

Durante todo el año había actividad en las bodegas, cuando los productores ponían la bandera roja en la puerta y día a día iban vendiendo su vino, pero sobre todo en las semanas anteriores y posteriores a la vendimia.

Solía haber cierto ambiente en torno a las bodegas que habían echado a vender, ya por la afluencia de los compradores de vino por cántaros o medios cántaros o de aquellos que aprovechaban para tomarse unos vasos de vino y charlar un rato con otros vecinos del pueblo.

Pero además era un centro de vida social, porque era frecuente que los grupos de jóvenes y amigos fueran a almorzar o merendar a la bodega los fines de semana o días festivos.  Como se solía beber mucho, la merienda con frecuencia acababa en una juerga, con cánticos y otros actos poco edificantes.

2.- EL VINO EN LAS ORDENANZAS MUNICIPALES DE 1764

Igual que se regulaba con mucho detalle la actividad en los majuelos, también se reglamentaba bastante  la elaboración y venta del vino en las bodegas.

El acto del aforo y vareo del vino que producían las viñas y majuelos del término de la villa se ejecutaba cada año el día de san Martín (11 de noviembre), al cual había de asistir la Justicia y el Regimiento y el Procurador General.    Y para dicho acto se debía traer medidor aprobado de fuera de esta villa, por no haberlo en ella.

No se podía empezar a vender vino nuevo después del aforo hasta el día de san Andrés (30 de noviembre) en adelante, para dar tiempo a despachar el vino añejo, si lo hubiera, y, en caso de no haberlo, se podía empezar desde el día después de dicho aforo en adelante.


CARRALES LLENOS DE MOSTO


MEDIDA DE MEDIO CÁNTARO, DE LATÓN

MEDIDAS PARA EL VINO: AZUMBRE Y CUARTILLO

Después de aforado el vino, la Justicia y el Regimiento y Procurador de ella sacaban a arrendamiento la venta de vino por menudeo en la taberna pública y, en caso de no haber vino en el pueblo, sacaban también a arrendamiento el  traerlo de fuera y venderlo.

Si algún año no había quien diese vino para abastecer al pueblo en la taberna pública de esta villa, la Justicia y el Regimiento se debían juntar en las casas del Ayuntamiento y echaban suertes y al que tocase la suerte le obligaban a echar a vender por la medida menor, señalando el precio que correspondiese al vino. Y para dichas suertes  entraban en ellas todos los vinateros, sin excepción.       Y, en ese tiempo, los otros vecinos no podían vender vino alguno, para así no  perjudicar al vinatero que se hallaba vendiendo por suerte.

Ningún vecino de la villa u otra persona podía meter uva ni mosto de fuera del término, siendo comprado a forasteros, por el perjuicio que se podía seguir a los demás cosecheros, a no ser que el fruto no se hallase en el término de esta villa, pero lo que se comprase fuese de vecino de ella. Si se contravenía este capítulo, se daría por decomiso lo que se denunciase, lo cual podía hacer cualquier cosechero, exigiéndole además la pena de 1.000 maravedíes.

Cualquier vecino de esta villa u otra persona podía entrar en ella el vino que quisiese, cocido, de fuera del pueblo para su gasto, pagando los derechos y con noticia de la Justicia.   De lo contrario, se le decomisaría el vino, además de la caballería que lo condujese.


3.- EL VINO  EN LA  OBRA DE FRANCISCO SIMÓN  NIETO

En su “Estudio  médico-topográfico de Villamuriel de Cerrato” (1886), en el capítulo IV “Los habitantes de Villamuriel física y socialmente considerados”, en el apartado 5º trata de  la “Alimentación”.

Señala que entre los vegetales destaca “el trigo, del cual se elabora un pan de excelente calidad, que forma el principal alimento de la clase obrera, y los garbanzos, judías y muelas”.

Entre las carnes, indica que las 3 principales especies de animales que se sacrifican son la vaca, el cerdo y la oveja, pero que “el consumo de carnes es en este pueblo de todo punto insuficiente”.

En cuanto a líquidos vegetales, Simón Nieto escribe que “el vino figura en 1ª línea,  se bebe en grandes cantidades”, y que  “el vino es tinto áspero, de mucho color y de una riqueza alcohólica que varía de 9º a 11º

El consumo de vino en Villamuriel es considerable, con un total de 3.368 hectólitros al año, correspondiendo 250 litros por habitante al año y 0,7 litros al día (en España es de 57 litros por habitante al año).  Estas cifras dan la medida de la importancia que aquí tiene el consumo de este artículo, que está considerado por estas gentes como el sustrato de la vida”.  


También dice que “el hábito contraído desde la infancia de beber vino explica en cierto modo que el organismo de los habitantes de este pueblo no se impresione por muy excesivas cantidades que ingiere y que las enfermedades del alcohol sean aquí raras.  El alcoholismo y la embriaguez son menos comunes de lo que parece deducirse de un consumo tan alto por habitante al año”.

“Para ello hay que tener en cuenta el género de vida de los habitantes de este pueblo, constantemente ocupados en trabajos agrícolas, con los cuales, bien por el trabajo mismo  por la acción de una aire puro, la eliminación del alcohol es rápida y completa.  Además de esto, influye en este fenómeno la calidad y la pureza de los vinos, que no suele sufrir alteraciones y, aunque su riqueza alcohólica no baja de 10º, es perfectamente tolerable, sin que se produzcan alteraciones en su salud”.

“Por el contrario, parece que el organismo entra en una mayor actividad funcional bajo el influjo de este excitante, las fuerzas físicas aumentan, la resistencia al trabajo crece y hasta creemos que la notable fecundidad obedece principalmente a esta causa (una natalidad de 5,4 por 100 habitantes, con un consumo de 250 litros en Villamuriel / 2,7 de natalidad en Madrid con un consumo de 40 litros por habitante y año)”.


4.- ¿CÓMO SON LAS BODEGAS?

Las bodegas son galerías subterráneas excavadas en profundidad para elaborar y guardar el vino durante el año.

Es difícil saber cuánto tiempo y trabajo llevaba excavar una bodega, pero,  como se solía hacer en invierno (cuando no había trabajo en el campo), supongo que varios años trabajando unos cuantos operarios.     

Había que picar la roca con medios manuales y sacar la tierra al exterior, teniendo cuidado para evitar los posibles desprendimientos, trabajando bajo tierra, con poca luz, espacios a veces reducidos,  polvo en el aire.

Imaginemos una bodega de tipo medio, con una profundidad de 6 metros, unas  escaleras de 8-9 m  de tunel y 20 escalones, una nave de 20 m de largo y unos 3  de ancho y de alto, la nave del lagar de 6 m de largo, 2 de ancho y 2,5 de alto, la cubeta del lagar de 3 m de lado y 2 de profundidad, las 2 zarceras y el descargadero de 6 m de profundidad.  Excavar todo esto supone picar y sacar al exterior unos 250  m3  de tierra, con un peso de 500 Tm. 

 A.- EL EXTERIOR

La fachada principal tiene entre 2 y 5 m y suele estar construida con pequeñas piedras irregulares (mampostería), aunque hay algunas de mejor factura, al presentar una fábrica de sillares de piedra.

En ella se encuentra la puerta de entrada, antes de madera, hoy de chapa o de hierro, de unos 2 m de alto y algo más de 1 m de ancho.

FACHADA  CON PIEDRA DE SILLERÍA, EN EL CORRO DEL MORO


En la fachada opuesta a la entrada, pero a veces en la fachada principal (a un lado), se encuentra el descargadero, por donde se echaba la uva al lagar. Todos tienen una portana de madera (0,90 m de ancho y 1,20 m de alto) y una losa gruesa de piedra, donde se apoyaban los cestos con la uva para facilitar su descarga. Algunas bodegas tienen esa fachada trasera revestida de piedra.


FACHADA DEL DESCARGADERO, EN EL CORRO DEL MORO

DESCARGADERO DEL LAGAR EN EL CORRO DEL MORO

INTERIOR DE DESCARGADERO EN EL CORRO DEL MORO

Algunas bodegas tienen el lagar en el exterior, en superficie, lo que facilitaba la introducción de la piedra y la viga para prensar la uva, el trabajo de descarga de la uva, la elaboración del vino y su traslado a varias bodegas.

En el exterior se pueden ver las zarceras, que son respiraderos verticales abiertos para la ventilación y evitar las humedades en el interior. Dependiendo de la bodega, algunas zarceras pueden tener de 8 a 10 m. de profundidad y entre 50 y 80 cm de lado.  Suele haber 2 en cada bodega, una que comunica con la zona del lagar y otra con la nave donde se conserva el vino.   Se las distingue por su forma rectangular o cuadrada, a veces cónica, y están hechas con piedras calizas irregulares o de ladrillo.

También podemos observar el montículo que cubre a la larga la zona de la nave, formado con la tierra sacada de la excavación de la bodega, para aislar mejor del exterior la nave principal.


BOSQUE DE ZARCERAS EN EL CORRO DEL MORO

ZARCERA DE PIEDRA EN EL CORRO DEL MORO

INTERIOR DE LA ZARCERA DE BODEGA DE EZEQUIEL GARCÍA


 B.- EL INTERIOR

De la  puerta de entrada se pasa a las escaleras, con 30-40 peldaños en las bodegas más profundas y menos de 10 en las más superficiales, realizados en el propio suelo de arcilla, aunque a veces se hacían de ladrillo.         A veces, para ahorrar tiempo y trabajo la misma escalera servía para bajar a varias naves, que eran de diferentes propietarios.  Las escaleras suelen tener 1 m de ancho, 2 de alto y longitudes diversas, según la profundidad de la bodega.


ESCALERAS DE LA BODEGA DE JULIO REY


Por ellas se baja a la nave o naves donde se disponen las cubas, tinos y carrales (construidos con madera de roble por el cubero) y los garrafones de cristal forrados con mimbres. Las cubas podían almacenar, en general, de 100 a 500 cántaras. Los carrales iban de las 10 a las 50. Los tinos pasaban de 1.000.

CUBAS MEDIANAS EN BODEGA DE EZEQUIEL GARCÍA

CARRALES EN BODEGA de MIGUEL  APARICIO, del Cº DEL REDENTOR

Las naves presentan la roca original (arcillas o conglomerados) en techos, paredes y suelos, aunque actualmente a veces los techos han sido reforzados con arcos de ladrillo apoyados en soportes de hormigón y el suelo también ha sido hormigonado.   Las naves suelen tener 3 -3,5 m. de alto y 2,5 -3 m. de ancho, con longitudes diversas, según las necesidades de almacenaje de vino del propietario.

A un lado se encuentra la sala del lagar, con la cubeta para echar la uva, la pila para echar el mosto y la zona donde están instaladas la viga de madera, la piedra y el huso (de madera), los cuales permitían prensar la uva en el lagar.  

Los lagares tienen diversas medidas, dependiendo de la superficie de los majuelos de sus usuarios, llegando algunos a 15 - 20 mde capacidad, para poder elaborar de 700 a 1.000 cántaras de mosto. Y algunas vigas alcanzan los 8-10 m de largo.

VIGA DEL LAGAR DE BODEGA DE EZEQUIEL GARCÍA


5.- LAS  LABORES  EN LA BODEGA: HACER EL VINO

Cuando se llenaban los cestos o el remolque o al final de la jornada, se llevaba la uva a la bodega, se pesaba con la romana (los cestos) o en una báscula (la uva a granel)  y se descargaba en el lagar.

ECHANDO LA UVA A LA DESPALILLADORA

A continuación se pisaba la uva en el lagar  y se dejaba 3 o 4 días para que empezara a hervir en el mismo. Al 4º día se abría la llave y el 60% del líquido caía por su pie a la pila.

Después se abrían callejas a los lados para que escurriera el mosto, al prensarla.   Luego se ponía la madera y se prensaba con el husillo o con la viga de madera que hacía contrapeso con la piedra para sacar más mosto.

Hecho esto,  se quitaba la madera y se cortaba en redondo la uva de los lados para meterlo al medio y volver a prensarlo con la madera.

Para obtener un cántaro de mosto (16 litros) se necesitaban 23 kg. de uva.

PRENSA  MANUAL MODERNA

LAGAR CON EL MOSTO EN BODEGA DE MIGUEL APARICIO

PILA DEL LAGAR PARA RECOGER EL MOSTO 


Se sacaba el mosto de la pila  con recipientes de metal, se echaba en pellejas de cuero y se llevaba a los envases de madera (cubas o carrales) o de acero inoxidable (ya en el s. XX) para que fermentase durante unos 60 días.

Ahora se usan despalilladoras para separar las uvas del rampojo y luego  estas se prensan en pequeñas prensas manuales.  Y unos días después el mosto se lleva con una bomba movida a motor y mangueras de plástico  a los depósitos de madera o de acero inoxidable para que fermente durante 2 meses.

Durante casi una semana no se podía bajar a la bodega por el anhídrido carbónico (el llamado tufo).  Para sacarlo se ponía lumbre en las escaleras.

También se aprovechaba el rampojo de los racimos: se llevaba a la alcoholera para hacer orujo.



OLLEJOS DE LA UVA YA PRENSADA

CARRAL LLENO DE MOSTO


A los 2 meses el mosto ya es vino. Así dice el refrán: “Por san Andrés el mosto vino es”.    Se sacaba el vino con una goma, saliendo ya sin impurezas,  y se pasaba  a unos envases limpios. La madre, que quedaba en el fondo de las cubas o carrales, se quitaba para dejarlos limpios.

Las cubas y carrales se tenían que vaciar en 20 días, como mucho, después de empezarlos a gastar o vender.  Si no se vaciaban del todo, había que trasegarlos a otra cuba o carral más pequeños.       Los envases, al vaciarlos  de vino, se limpiaban con agua y sosa cáustica. También se volvían a limpiar una semana antes de echar el mosto.


6.- LA PRODUCCIÓN DE VINO

MEDIDAS DE CAPACIDAD PARA LÍQUIDOS

 1 CÁNTARO  =  8 AZUMBRES  =  15,76 LITROS

 1 CUARTILLA =  2 AZUMBRES  =  3,94 LITROS

 1 AZUMBRE  =  4 CUARTILLOS  =  1,97 LITROS

 1 CUARTILLO =  4 COPAS  =  0,49 LITROS

 

MEDIDAS DE PESO PARA SÓLIDOS

  1 ARROBA  25 LIBRAS  =  11,5 KILOS

  1 LIBRA  =  16 ONZAS  =  0,46 KILOS


A.- EN EL S. XVIII

Según los datos suministrados por el Catastro de Ensenada (1752) para Villamuriel y Calabazanos, la producción de vino se elevaba a 45.000 cántaros (unos 720.000 litros)a mediados del s. XVIII, el resultado de una cosecha de más de 1 millón de kilos de uva. 

De esta cifra solamente se podrían elaborar y almacenar en las bodegas de Villamuriel y Calabazanos unos 10-15.000 cántaras, ya que no había más que 35 bodegas  y 12 lagares y la capacidad de los envases declarados en dichas bodegas se situaba en torno a esa cantidad.

El resto de la uva los propietarios de los majuelos la llevarían a Palencia o a los pueblos próximos a Villamuriel, en donde estaban avecindados.  Considero que el vino lo elaborarían sobre todo en Palencia, ya que los grandes propietarios de viñas en ambos pueblos eran vecinos de Palencia, donde había un mercado más amplio al contar con  más población.




B.- EN LOS SS. XIX Y XX

De principios del s. XIX no he podido hacer un análisis de la producción de vino en el pueblo, por insuficiencia de datos, pero debió seguir aumentando a tenor del incremento progresivo del nº de bodegas en las zonas exteriores del pueblo.

La fama del vino de Villamuriel llegaba a otras zonas de la región.  Incluso se dice (pero no he visto documentación al respecto que lo confirme) que José Bonaparte (nombrado rey de España por su hermano Napoleón en 1808), cuando estaba asentado en Valladolid, pedía que para beber se le abasteciera de vino de Villamuriel.

Tomando como referencia los datos del Amillaramiento de 1850, a mediados del s. XIX, la producción de vino en Villamuriel se elevaba a casi 25.000 cántaras (400.000 litros), el resultado de una cosecha de 568.000 kilos de uva. Esa cifra podría estar infradeclarada y ser en realidad más alta, ya que es casi la mitad que a mediados del s. XVIII.

Y a finales del s. XIX Francisco Simón Nieto daba la cifra de 900.000 -1.000.000 de litros (56.000-62.000 cántaros), considerando que los datos oficiales de 550.000-650.000 litros eran incompletos y engañosos.

En esas fechas, ya es más probable que buena parte de la producción y almacenaje del vino se hiciera en los lagares y bodegas de Villamuriel, ya que a mediados del XIX  había 33 lagares, 93 bodegas y 13 sisas. 

A ellas hay que añadir las que se fueron excavando en las décadas siguientes, ya que en el Inventario de 1947 se contabilizan 173 bodegas y 79 lagares en Villamuriel, una de las cuales (la de D. Narciso) podía transformar y almacenar unos 15.000 cántaros.


7.- EVOLUCION HISTÓRICA DE  LAS BODEGAS

A.- HASTA EL S. XVIII

Al haber viñedos en Villamuriel en la Edad Media y primeros siglos de la E. Moderna, hay que suponer que había bodegas y lagares donde elaborar el vino y conservarlo, pero no he podido consultar documentación que lo confirme.

Es seguro  que en los protocolos notariales de los siglos XVI y XVII (documentos  en que los notarios dan fe de las compras y ventas de bienes o de las herencias) aparece reflejada la existencia de bodegas en Villamuriel en esas fechas, pero en las circunstancias actuales no es posible consultarlos al no poder acceder a los archivos públicos.

B.- EN EL S. XVIII

Del siglo XVIII   he consultado varios documentos que nos informan ampliamente de las bodegas de Villamuriel: el Catastro de Ensenada y las Ordenanzas Municipales de Villamuriel.

Según el Catastro de Ensenada (1752) en Calabazanos solo había 2 bodegas: la de un vecino seglar, con una capacidad de 250 cántaras, y la bodega del Convento de Sta. Clara, que supongo tendría una capacidad de más de 2.000 cántaros, ya que los diezmos del vino que recibía el Convento rondaban esa cifra.

Según la misma fuente, en Villamuriel había dos núcleos de bodegas, que estaban pegados al caserío, con un total de 33 bodegas.

Uno se excavó en la salida del camino Real a Dueñas y era conocido como bodegas a la iglesia o al camino de Dueñas.  Tenía 17 bodegas (13 sin lagar y 4 con lagar), 2 de las cuales estaban sin uso y 1 caída, y un lagar sin bodega. 

Había otro lagar, situado en el casco del pueblo, en la C/ Tercias, que pertenecía a la fábrica de la iglesia y servía para recoger la uva de la parte del diezmo que percibía dicha fábrica.

La capacidad de este conjunto era de 3.250 cántaros. Este núcleo desapareció al construirse el ramal sur del canal de Castilla a finales del s. XVIII y las casas de la C/ Nueva (al oeste de la iglesia y del palacio del Obispo).

El 2º conjunto se fue formando a ambos lados del Caño, en los Herrenes y en la casa alta, con un total de 17 bodegas,  6 de las cuales tenían su correspondiente lagar, y una capacidad de unos 6.500 cántaros.


BODEGAS Y LAGARES EN VILLAMURIEL EN 1752

 

ZONAS


BODEGAS CON LAGAR


BODEGAS SIN LAGAR


LAGARES SOLO


BODEGAS HUNDIDAS


LAGARES HUNDIDOS

LA IGLESIA O SALIDA A DUEÑAS

 

4

 

12

 

1

 

1

 

0

 

C/ DEL CAÑO

 

6

 

11

 

0

 

0

 

0

 

 C/ TERCIAS

 

0

 

0

 

1

 

0

 

0

 

TOTALES

 

10

 

23

 

2

 

1

 

0


BODEGA DEL S. XVIII EN LOS HERRENES

BODEGAS DEL S. XVIII DE LA CALLE DEL CAÑO

En las décadas siguientes del s. XVIII se abren más bodegas en la zona de los Herrenes y el Castillón, en los márgenes del camino al Pedracho y los Vallejuelos y del camino a las Raposeras y al Cigarral.   

En la bodega de Julio Rey, en el camino a los Vallejuelos, en el huso de madera del lagar se puede leer una inscripción que dice: “JUAN DE VILLAMERIEL ME HIZO -  AÑO 1780”.

 

LAGAR DE BODEGA DE JULIO REY

HUSO CON EL NOMBRE  DEL  CONSTRUCTOR: JUAN DE VILLAMERIEL


C
.- EN EL S. XIX

A lo largo de las primeras décadas del s. XIX se fueron excavando más bodegas en los Corros del Moro y del Redentor, al desaparecer las bodegas de la salida a Dueñas y aumentar la producción de los viñedos plantados anteriormente, localizándose también en zonas más alejadas del pueblo, como el Cotarro del Moro y la base del espigón de Miraflores.

Así en el Amillaramiento de Villamuriel de 1850  se registran un total de 93 bodegas, 13 sisas (bodegas de pequeñas dimensiones, incluidas a veces en otra bodega) y 33 lagares.  El reparto por zonas no es posible realizarlo, porque en el Amillaramiento muchas veces no se especifica ese aspecto.

El momento de máximo apogeo del viñedo y las bodegas fue a finales del s. XIX, coincidiendo con la ruina de los viñedos franceses por la filoxera y el aumento de la demanda del vino de España.  Así en el huso del lagar de una modesta bodega del Cotarro del Moro se lee la fecha de su construcción, "AÑO 1863".

BODEGA Y LAGAR EN EL COTARRO DEL MORO

HUSO CON LA FECHA DE SU CONSTRUCCIÓN: 1863

BODEGA DE D. NARCISO RODRÍGUEZ LAGUNILLA

Una de las bodegas más recientes es la bodega de D. Narciso R. Lagunillala más grande de Villamuriel. Hoy es el restaurante “la Bodega del Canal”.  Según una inscripción, hoy desaparecida, fue construida en 1880 por el albañil Alipio Morate.    De ella trataré en un artículo aparte.


D.- EN EL S. XX

En el s. XX ya no se construyeron nuevas bodegas, pero se siguieron utilizando al máximo todas las existentes y por ello se mantuvieron en buenas condiciones, debido  a la gran demanda del vino de Villamuriel por su calidad  y la proximidad a Palencia.

Para su estudio he utilizado las fichas urbanísticas de Villamuriel con fines hacendísticos de 1947.  Entonces había 173 bodegas, 72 de ellas con lagar, además de otros 7 lagares independientes.

El grupo más numeroso de bodegas estaba en el Corro del Moro, con 56 bodegas (30 de ellas con lagar) y otros 2 lagares sin bodega. Había 9 bodegas que compartían la entrada entre sí (2 a 4 bodegas).

El 2º conjunto lo formaban el Caño, los Herrenes, C/ Marino Rodríguez y Av. de Portugal con 52 bodegas (15 de ellas con lagar) y 3 lagares sueltos. En él, 12 bodegas compartían la entrada.

En el Cotarro del Moro y Miraflores se localizaban 32 bodegas (17 y 15, respectivamente), de las que solo 8 tenían su lagar.

El 4º grupo era el Corro del Redentor con 29 bodegas (17 con lagar) y 1 lagar sin bodega. En él había una gran bodega con 3 naves.

Finalmente, había otras 3 en la C/ Parada y 1 en el Paseo del Canal (la de Alonso Almodóvar).


BODEGAS Y LAGARES EN VILLAMURIEL EN 1947

 

ZONAS


BODEGAS CON LAGAR


BODEGAS  SIN LAGAR


LAGARES SOLO


BODEGAS HUNDIDAS


LAGARES HUNDIDOS

CORRO DEL MORO

 

30

 

26

 

2

 

1

 

0

CORRO DEL

REDENTOR

 

17

 

12

 

1

 

12

 

0

COTARRO

DEL MORO

 

4

 

13

 

0

 

4

 

0

 

MIRAFLORES

 

4

 

11

 

0

 

5

 

1

AV. PORTUGAL

Y  HERRENES

 

11

 

14

 

2

 

0

 

0

 

C/ DEL CAÑO

 

3

 

13

 

1

 

0

 

0

C/ MARINO RODRÍGUEZ

       

           1

 

10

 

0

 

0

        

         0

C/ PARADA  Y PASEO CANAL

 

2

 

2

 

1

       

         0

        

         0

 

TOTALES

 

72

 

101

 

7

 

22

 

1

 

LAGAR Y ZARCERAS DEL CORRO DEL REDENTOR

ZONA DE BODEGAS HUNDIDAS EN EL CORRO DEL REDENTOR


Además en esa fecha se señala que aparecían totalmente hundidas otras bodegas: 12 en el Corro del Redentor, 5 en Miraflores, 4 en el Cotarro del Moro y 1 en el Corro del Moro, tal vez no por el abandono de sus propietarios, sino por razones meteorológicas (inundación por el agua de alguna tormenta, situación que volvió a afectar al Corro del Redentor en el invierno de 1962) o por algún defecto en su excavación.


8.- LAS ZONAS DE BODEGAS EN LA ACTUALIDAD

Las bodegas de Villamuriel se reparten por 4 grandes zonas: el Corro del Moro, el Corro del Redentor, el Cotarro del Moro y Miraflores, la calle del Caño-los Herrenes- el Cementerio viejo.

A.- EL CORRO DEL MORO

La zona del Corro del Moro se sitúa entre el camino del Páramo, el camino nuevo de los Vallejuelos y el canal de Castilla. Se distribuyen junto al antiguo camino de los Vallejuelos y en 3 caminos de servidumbre que parten de dicho camino hacia el oeste. 

PLAZUELA CON BODEGAS EN EL CORRO DEL MORO

Es el conjunto con mayor nº de bodegas (56), aunque en los últimos años media docena de ellas se han hundido en el antiguo camino de los Vallejuelos por la entrada del agua de las tormentas en las mismas o por abandono de sus dueños.

Las del camino de los Vallejuelos tienen sus naves paralelas al camino, en dirección norte-sur, y la puerta de entrada al este o al norte. Las de los caminillos todas tienen las naves en dirección norte-sur, con la puerta de entrada al norte y el descargadero del lagar al sur.

LAGAR EXTERIOR DE BODEGA EN EL CAMINO DEL PÁRAMO

BODEGA HUNDIDA EN EL CAMINO VIEJO DE LOS VALLEJUELOS


B.- EL CORRO DEL REDENTOR

La 2ª zona es el Corro del Redentor, situado al norte o al oeste de la Fábrica de Harinas Villamuriel, entre el canal de Castilla y el actual camino del Cigarral y las Raposeras.

En el Redentor hoy solo quedan en pie 18 bodegas, ya que debido al agua que bajaba del páramo en varias grandes tormentas, sobre todo la de 1962, se han hundido casi todas las situadas en la hondonada detrás de la fábrica.

BODEGA EN EL CAMINO DEL CANAL, DEL CORRO DEL REDENTOR

BODEGA Y MERENDERO EN EL CAMINO DEL CANAL

Aquí estaba una de las mayores bodegas, la bodega de los herederos de Ezequiel Matía García, que tenía 3 naves de grandes dimensiones y un lagar común, pero se hundió en 1962.

En esta zona, unas de las bodegas conservadas tienen sus naves en dirección este-oeste y otras norte-sur. La mayoría tienen la puerta de entrada con vistas al Canal y el descargadero del lagar mirando a las garitas de Miraflores.

C.- EL COTARRO DEL MORO Y MIRAFLORES

En el Cotarro del Moro las bodegas están situadas en la parte alta del cerro, en un solo nivel.  Suelen ser bodegas más pequeñas y bastante menos profundas (varias solo 2 o 3 m. de profundidad) que las de las demás zonas.  Su excavación suponía menos trabajo, pero el vino se conserva peor al tener temperaturas más altas.

La puerta de entrada la tienen al oeste o al norte.  Bastantes de ellas no tienen lagar (sólo hay 4)  o es pequeño, con su descargadero en lo alto del cerro.  Hoy varias de ellas están hundidas o en mal estado, conservándose unas 15 en buen estado, al haber sido arregladas.

VISTA DEL FRENTE OESTE DEL COTARRO DEL MORO

FACHADA DE BODEGAS DEL COTARRO DEL MORO

Enfrente del Cotarro se encuentra el espigón de Miraflores, en cuya base hay varias bodegas bien conservadas y alguna con buena fábrica de piedra en su fachada.  Se distribuyen en las 2 calles que dan acceso a las garitas, conservándose bien unas 10 bodegas. La mayoría tienen la fachada principal con su entrada al este y el descargadero del lagar mirando al páramo. Aquí también hay pocos lagares (sólo 4) y son poco profundas (entre 3 y 6 m).

CALLE CON BODEGAS EN MIRAFLORES


BODEGA CON FACHADA DE SILLERÍA EN MIRAFLORES

D.- EL CAÑO, LOS HERRENES Y AV. DE PORTUGAL

El conjunto más disperso de bodegas lo forman las de C/ del Caño, C/ Marino Rodríguez, Avda. de Portugal y Herrenes, bodegas muy antiguas, pero que en gran parte han desaparecido por causas meteorológicas o abandono de sus propietarios o  al ser hundidas y cegadas para poder construir viviendas.

Las pocas conservadas bordean el solar de los Herrenes y la Avda. de Portugal (6 bodegas en cada uno) y el final de la C/ del Caño (8-9 bodegas).

En esta zona se encuentra la 2ª bodega más grande del pueblo, la de herederos de Ezequiel García Matía. Es muy profunda (unos 12 m). Tiene 3 naves formando una T y 2 sisas, donde se conservan 5 cubas de 200 a 700 cántaros y varios carrales. También conserva en aceptables condiciones los 2 lagares, uno de ellos de gran capacidad.

Todavía se encuentra bastante bien conservada, pero con un deterioro progresivo que podría llevar a su ruina. Esta bodega reúne muy buenas condiciones para albergar un centro de interpretación de las bodegas y el vino, por su situación, tamaño, espacio disponible y haber conservado casi intacta la bodega original y muchos de los elementos básicos para elaborar y conservar el vino.


FACHADA DE BODEGA DE EZEQUIEL GARCÍA


PATIO DE ACCESO A LA BODEGA Y  LAGARES  DE EZEQUIEL GARCÍA


LAGAR GRANDE DE BODEGA DE EZEQUIEL GARCÍA




ESCALERA DE ACCESO A LA BODEGA DE EZEQUIEL GARCÍA

CUBAS GRANDES EN BODEGA DE EZEQUIEL GARCÍA


9.- VALORACIÓN FINAL

Nuestros antepasados han ido construyendo  a lo largo de los siglos una serie de conjuntos arquitectónicos que nos han legado a nosotros.   Uno de los más importantes a todos los niveles son las casi 200 bodegas, que estaban en buenas condiciones y en uso en pleno s. XX.

Pero por unas razones o por otras (fenómenos meteorológicos graves, pérdida de su función y abandono por parte de los propietarios, falta de unas directrices para su conservación o recuperación por parte de las autoridades municipales, construcción de chalets), en las décadas finales del pasado siglo o en los 20 años del actual, un número significativo de las bodegas y lagares han desaparecido o están a punto de hacerlo.

LAGAR HUNDIDO EN CORRO DEL REDENTOR

BODEGA HUNDIDA EN CAMINO VIEJO DE LOS VALLEJUELOS

DESCARGADERO EN RUINAS EN CORRO DEL MORO

Hay propietarios que las han arreglado (por dentro y por fuera) para convertirlas en merenderos y han logrado conservarlas, pero muchas veces la reparación de la parte exterior ha seguido unas pautas totalmente personales y se ha perdido la armonía del conjunto que tenían los  núcleos de bodegas hasta hace poco tiempo y que en algunos pueblos sí se ha mantenido.

Por otra parte, si uno se da una vuelta por las zonas de bodegas, podrá comprobar que en algunas de ellas los propietarios han procurado tener en aceptables condiciones las fachadas y los entornos de sus bodegas, pero el Corro del Moro (el más grande y compacto) está bastante descuidado (caminos poco transitables, fachadas con grafitis, muebles en los caminos, construcciones poco acordes con el aspecto tradicional de las bodegas).

FACHADA  CON GRAFITIS Y MUEBLES EN EL CORRO DEL MORO


FACHADA DE BODEGA PINTADA EN EL CORRO DEL MORO

Aunque ya llegue tarde, el Ayuntamiento tal vez debería elaborar un protocolo que fije las pautas a seguir en las recuperaciones del exterior de las bodegas, controlar las construcciones que se hagan y velar por que los propietarios mantengan en buenas condiciones los exteriores de las bodegas.

Finalmente, la Asociación Amigos del Patrimonio sugiere que, si es posible, el Ayuntamiento adquiera una bodega, donde se pueda instalar un pequeño centro de interpretación de las bodegas y el vino, lo que unido a la visita de una cueva y una yesera podría ser un nuevo atractivo turístico en el pueblo.


10.- DOCUMENTACIÓN UTILIZADA

  • Las Ordenanzas Municipales de Villamuriel, de 1764, del Archivo Municipal de Villamuriel
  • Los Amillaramientos de Villamuriel, de 1850 y años posteriores, del Archivo Municipal de Villamuriel.
  • Las Respuestas Generales y las Declaraciones particulares para Villamuriel, del Catastro de Ensenada, de 1752, del Archivo Histórico Provincial de Palencia.
  • Las fichas urbanas de implantación de Villamuriel de Cerrato - Sección Hacienda, de 1947, del Archivo Histórico Provincial de Palencia.
  • El Estudio médico-topográfico de Villamuriel de Cerrato, de Francisco Simón y Nieto, de 1886.
  • Información oral de varios vecinos de Villamuriel: Miguel Aparicio, Guillermo Nieto, Serapio Prieto.
  • El trabajo sobre las bodegas del  Cerrato castellano, realizado por Carlos Paredes Obispo, cuyo enlace es  https://www.xn-bodegasycuevasdueas-c4b.com/los-barrios-de-bodegas-tradicionales-en-el-cerrato-castellano/
  • Colaboración de varios propietarios de bodegas para su visita y medición de las mismas para elaborar los planos: Julio Rey, Miguel Aparicio, Ezequiel García, Teodoro Terán.
  • Fotografías del autor del artículo, de Guillermo Nieto y de Julio  Rey
  • Gráficas y tablas elaboradas por el autor del artículo



Artículo elaborado por Zacarías Diez García, 

miembro de la Asociación Amigos del Patrimonio de Villamuriel































































martes, 8 de diciembre de 2020

LOS MAJUELOS EN LA VIDA DE VILLAMURIEL



LOS MAJUELOS EN VILLAMURIEL

1.- INTRODUCCIÓN

En los siglos pasados los cultivos más importantes  y, por tanto, los que más extensión del campo ocupaban en Castilla eran los cereales: el trigo, básico para la alimentación de las personas,  y la cebada y avena para la de los animales, sobre todo de labranza.

Además había otro cultivo también presente en todos los pueblos, la vid, ya que el vino era una bebida que aportaba muchas calorías, muy necesarias para los trabajos de gran esfuerzo físico y gasto energético, y la más utilizada en los días de ocio de la población desde temprana edad.

Pero había zonas en que la vid tenía una presencia mayor debido a las condiciones adecuadas de su suelo (amplias zonas de cascajo, que proporcionan más graduación al vino, o zonas poco aptas para los cultivos herbáceos por ser más secas y pobres en sustancias minerales, como las laderas, en pendiente) o por encontrarse cerca de ciudades o pueblos grandes, donde había un mercado más amplio al que vender sus vinos.         Este es el caso de Villamuriel, Dueñas, Torquemada o Becerril (en la provincia de Palencia).

MAJUELO EN EL PEDRACHO

El cultivo de la vid en Villamuriel ya se documenta en los siglos XI al XV (de la Edad Media) y  los primeros siglos  de la Edad Moderna.       Tuvo gran importancia desde el s.  XVIII, continuando en el s. XIX y 1ª mitad del s. XX, como se refleja en las diversas fuentes de documentación.

Por ello, voy a dedicar 2 artículos, uno a los majuelos y otro a las bodegas.  Probablemente realice un 3º artículo dedicado solo a la Bodega Lagunilla, la de mayor tamaño en Villamuriel, con un edificio de fábrica muy sólida y con métodos más modernos de elaboración y almacenaje del vino.

 

2.- LAS VIÑAS EN LOS DOCUMENTOS MEDIEVALES

En 1146, el obispo D. Pedro II (primer obispo señor de Villamuriel) cambiaba unas heredades que tenía en Palencia por otras que Palea y su mujer Mª Andrés tenían en Villamuriel, entre las cuales había 12 aranzadas de viñas.

En 1302, Alfonso Martínez, 4º nieto del Cid, dejaba en su testamento majuelos en Villamuriel a los racioneros de la Catedral de Palencia.

En 1434, Juan Alfonso de Palencia vendía a Gómez Diez de Burgos (ambos vecinos de Palencia) una viña de 10 cuartas que tenía en Villamuriel. Las parcelas linderas de la misma eran también viñas.

En 1586, Juan de Calabazanos y su mujer Catalina Fernández (vecinos de Villamuriel) vendían a los Sres. Deán y Cabildo de la Catedral de Palencia 4 tierras de pan llevar. Los vendedores estaban obligados a un censo en favor de una Capellanía de Palencia y para garantizar el pago de los réditos del censo tenían hipotecadas muchas tierras (entre ellas, las 4 tierras que vendían) y viñas.

 

3.- LAS VIÑAS EN LAS ORDENANZAS  MUNICIPALES DE 1764

En las Ordenanzas Municipales de Villamuriel de 1764 hay 14 capítulos que recogen de forma minuciosa todo lo relativo a las viñas y el vino en su término municipal, lo que indica la importancia del viñedo en la economía del pueblo.

Ninguna persona podía entrar en las viñas ajenas para cortar pámpanos, agraces, tallos ni uva en ningún tiempo de frutos pendientes, sin obtener por escrito licencia del dueño y de la justicia.

Los dueños de las viñas podían entrar en ellas, excepto para cortar para vender los pámpanos, tallos o uva, en cuyo caso habían de obtener también licencia de la Justicia.

ESCOGIENDO UVA PARA GUARDAR

Cualquier  persona que sin licencia de la Justicia fuera vista o aprehendida en las viñas suyas o ajenas debía pagar 200 maravedíes (el salario diario de un jornalero del campo era de 3 reales, o sea, 102 maravedíes) por la falta de la dicha licencia.

Y, aprehendidas en ellas o fuera de ellas, deberían pagar por cada racimo de uvas no excediendo de 4, a real cada uno, y pasando de 4 hasta 8, a 2 reales, y siendo más de 8, a 3 rs. cada uno.    Y esto por la 1ª vez, por la 2ª, doblada, y por la 3ª, trasdoblada.  Y siendo de noche la aprensión, sería también trasdoble.

La Justicia y el Regimiento nombraban a las personas que iban a reconocer el estado y calidad del fruto de las viñas por todos los términos de esta villa.       Y, según la declaración, se determinaba el día de la vendimia y, establecida, ningún vecino la podía romper antes del día asignado con motivo ni pretexto alguno.     Y al que rompiese dicha vendimia se le impondría la pena de 2.000 maravedíes y 500 maravedíes al que saliese por uvas para guardar o vender.

MAJUELO CON LA UVA YA MADURA

Ninguna persona podía entrar en viña alguna (aunque fuera suya y estuviera vendimiada) a coger la rebusca que en ella hubiese quedado hasta que, después de levantado el fruto, se hubiera tocado la campana.        Se impondría la pena de 200 maravedíes a cada persona que se le encontrare rebuscando y además la pérdida de la uva, cestos, cestas y tarreros en que lo cogieren y se vendería públicamente y el valor de esto sería para aumento de bienes comunes.

Los ganados mayores y menores y aun de la cabaña real no podían entrar en las viñas, aunque estuviera levantado el fruto, hasta que finalizada la vendimia se hubieran aprovechado de la rebusca que hubiera quedado durante 3 días y, una vez finalizado este plazo, no podían entrar sin licencia de la Justicia, lo que se daba a son de campana.

Ninguna manada de ganado lanar ni otras podían pastar las orillas de tierras sembradas ni las de las viñas, salvo en las cañadas, ni  arrimarse a ellas, a distancia de 10 pasos, sobre todo en las viñas desde 1º de mayo hasta que levantado el fruto y rebuscado se tocase la campana para entrar en ellas.

Y  los pastores que guardaban dicho ganado no podían andar por las viñas ni arrimarse a ellas, a la dicha distancia de 10 pasos, en el tiempo que estaban los frutos pendientes.     Si lo contravenían, la pena por la 1ª vez era de 200 maravedíes, además de pagar el daño que se apreciare.  Y en caso de reincidir, la pena era doblada.

Los obreros trabajadores del campo, vecinos y forasteros, que fueran a trabajar en las viñas en todo tiempo del año no habían de llevar caballerías mayores ni menores a las viñas y, si las llevaban para conducir sus herramientas y personas, las habían de atar y estacar fuera de ellas.        Cada caballería que faltase a esta prevención pagaría de pena 102 maravedíes la 1ª vez,  204  por la 2ª y 500 por la 3ª.

Mientras estuvieran pendientes los frutos de pan y vino, o sea, desde que empiezan a echar las viñas (desde el 1º día de abril) y respecto a los panes (desde 1º de febrero) hasta cogidos los frutos, ninguna persona (vecino o forastero, de cualquier estado o condición) podía andar a cazar en panes ni viñas con perros y galgos, a pie o a caballo ni con otro género de instrumentos a ninguna especie de caza terrestre o volantín.     De lo contrario, se impondría la pena de 500 maravedíes por la 1ª vez, 1.000 por la 2ª y reincidiendo se castigaría con mayor rigor.


4.- LOS MAJUELOS  EN LA  OBRA DE FRANCº SIMÓN NIETO

En su “Estudio  médico-topográfico de Villamuriel de Cerrato” (1886), en el capítulo IV “Los habitantes de Villamuriel física y socialmente considerados”, en el apartado 3º  trata de las “Ocupaciones”, en el 4º  de la “Riqueza y producciones”,  en el 5º de  la “Alimentación”.

Así en el apartado 3º dice: “Las ocupaciones a las que se dedican sus habitantes son las de un pueblo esencialmente agrícola.  El cultivo del trigo, cebada y demás gramíneas y de la vid sostienen a la mayoría de la población, aparte de algunas pequeñas industrias”.

En él señala también  que “la mujer de Villamuriel está dedicada solo al cuidado de la casa; para ellas las labores del campo no existen, no considerando como tales la vendimia y la escarda, faenas que corren a su cargo” (lo dice así)).

FIESTA DE LA VENDIMIA: VENDIMIANDO EN EL PINO

En el 4º señala que la base de su riqueza está en “la laboriosidad de sus habitantes, la fertilidad del suelo que produce abundantes cosechas de cereales, su proximidad a Palencia que da a los agricultores grandes cantidades de abono a un precio módico, con el cual mejoran sus fincas, y en la naturaleza de los terrenos de la parte Este del término municipal, muy favorable para el cultivo en gran escala de la vid, que produce un vino de excelente calidad muy apreciado en estos contornos”.

En cuanto al nº de hectáreas cultivadas, según datos oficiales, señala 2.770 para los cereales, 544 para los viñedos (cultivadas por sus dueños en casi su totalidad), 154 para praderas y pastos, 61 para plantas hortícolas y 23 para alamedas.

En el mismo recoge la producción de trigo, cebada, avena y vino, señalando 645.320 litros en 1882 y  560.000 en 1884 para el vino.  Él considera que “estos datos oficiales son incompletos o erróneos, porque estimamos muy baja la cifra de la cosecha de vino, que sin duda alguna se eleva por término medio a 900.000 o 1 millón de litros”.


5.- LA VID: ASPECTOS GENERALES

El cultivo de la vid y la elaboración  de vino se iniciaron en el Neolítico en el Próximo Oriente (Asia Menor y Egipto), para extenderse después por las zonas ribereñas del Mediterráneo (Grecia, Italia, norte de África).  A la península Ibérica llegó con la colonización griega de zonas del este de la península y el dominio de Hispania por los Romanos.  Hoy se cultiva en todas las zonas templadas de la Tierra.

Hay varias especies de vid, de las cuales la más importante es la Vitis Vinifera.     La vid tiene un tronco (llamado cepa) con raíces profundas y muy extendidas y  varios brazos de los que salen vástagos largos y flexibles (los sarmientos).  Su fruto es la uva, que puede consumirse como fruta y sobre todo utilizarse para obtener mosto, que una vez fermentado se transforma en vino.

La vid necesita un suelo seco y permeable y rico en potasa, que produce menos cantidad de uva que el suelo fresco y más fértil, pero de más calidad y mejores vinos.

Se reproduce por estacas, plantadas en invierno, con una distancia de 2 m. entre cada planta.  Hoy, en los viñedos de espaldera, las plantas están separadas medio metro.  También se reproduce realizando injertos en madres silvestres o en madres cultivadas más resistentes.  Empieza a dar frutos entre los 3 y los 5 años y puede vivir más de 100 años.

MAJUELO CON MILDIU

Sus principales enfermedades son el mildiu, el oídio, la botritis y la filoxera.    La filoxera la produce un pequeño pulgón que seca las raíces de la planta.    Llegó de América a Europa a mediados del s. XIX y a España en el último ¼ del mismo, destruyendo gran parte de las vides europeas, teniendo que ser sustituidas por vides americanas (resistentes al insecto) injertadas con palos de las vides europeas supervivientes.


6.- LAS  LABORES EN EL MAJUELO

El trabajo en los majuelos era constante a lo largo del año, en todas las estaciones. Algunas labores se podían realizar con el ganado (mulas, bueyes, asnos), pero la mayor parte de ellas eran manuales, lo que proporcionaba muchos jornales a los obreros del campo.

PLANTAR UNA VIÑA: Se podían plantar directamente en la parcela palos cortados de los  sarmientos de otra viña, pero las cepas resultantes solían tener una vida más corta (unos 25-30 años).

INJERTAR: Lo mejor era injertar. Para ello se plantaban en un vivero palos de madres silvestres para que echasen raíces, luego se trasplantaban a la parcela en invierno (normalmente en febrero-marzo) y  a los 3 años se injertaban las madres con  palos del tipo de uva deseado.  Estas cepas injertadas podían durar de 80 a 100 años.

A veces también SE ECHABAN MURONES (palo de una cepa fuerte), que se  llevaban enterrados desde la cepa fuerte hasta un punto cercano en que faltaba la cepa por haberse secado.

PODAR: se cortaban los palos, dejando una vara y un pulgar en cada brazo (se dejaban 4 o 5 brazos en cada cepa).

Después de podar se recogían los palos para HACER LOS MANOJOS: se colocaban unos pocos más largos formando una cruz con otros más cortos para después ir tejiéndolos.

MAJUELO PODADO

ALUMBRAR:   En invierno se alumbraba el majuelo, que consistía en cavar alrededor de las cepas para limpiar el forraje (malas hierbas) y para que además cogiesen el tempero de invierno.

ABONAR: en invierno se abonaba el majuelo con estiércol o con abono mineral (ya en el s. XX).

ARAR: en marzo se daba la 1ª vuelta de arado, en los 2 sentidos, o sea, cruzándose.   En junio  se daba la 2ª vuelta de arado, también en los 2 sentidos, para quitar el forraje de las calles (zonas entre  cepa y cepa).

A finales de mayo, una vez que habían brotado los brotes, SE TAPABAN LAS CEPAS, echando la tierra quitada a los lados al alumbrarla.  También se limpiaba la zona de alrededor de las cepas.

MAJUELO EN PRIMAVERA, CON LOS BROTES EN LOS BRAZOS

SULFATAR: se daban 3 manos, la 1ª a finales de mayo, la 2ª en junio y la 3ª a mediados de agosto, para controlar el mildiu y el oidio.  Las dos primeras se daban con sulfato azul para el mildiu y la 3ª con sulfato amarillo para el oidio y para madurar mejor la uva.

ESCARDAR: al final del verano se solía escardar el majuelo para cortar los cardos y otros forrajes grandes que podían estorbar el trabajo a la hora de la vendimia.

VENDIMIAR: a principios de octubre, cuando las uvas estaban ya maduras, se realizaba la vendimia.  La vendimia  se hacía por parejas y por linios, de forma que cada persona vendimiaba su lado de la cepa.  Cuando su cunacho estaba bastante lleno, los tarreristas recogían la uva de los vendimiadores y la llevaban a los cestos o al remolque a granel para luego transportarlo al lagar.

VENDIMIANDO EN EL PEDRACHO, EN LA ACTUALIDAD



7.- LOS MAJUELOS   EN VILLAMURIEL  EN EL S. XVIII


A.- SU  SUPERFICIE  y  LOCALIZACIÓN

A mediados del s. XVIII Villamuriel dedicaba bastante superficie agrícola al viñedo: 1.213 aranzadas (unas 450 obradas), en torno a 1/5 de toda la superficie cultivada (unas 2.100 obradas).

Del total de la superficie de viñedo, la mitad era de buena o mediana calidad y la otra mitad de inferior calidad, ya que bastantes de los majuelos se plantaban en zonas de cascajo (en la zona este del  campo del pueblo) o en la parte baja de las laderas del páramo (al oeste del pueblo), zonas menos favorables para el cultivo de cereales.

MEDIDAS DE SUPERFICIE UTILIZADAS EN VILLAMURIEL

Hasta la implantación del sistema métrico decimal en España, en la 2ª ½ del s. XIX, en Villamuriel se utilizaban las siguientes unidades básicas de medida:

La vara castellana de Ávila: 0,835 metros

El pie o tercia: 0.278 metros

El estadal o palo cuadrados:  -    Para las tierras: 3,5 varas2: 9 m2

                                                  -     Para las viñas: 8 tercias2: 5 m2

 

Las tierras se medían en obradas  = 5.380 m2 cada una

Y cada obrada se componía de 6 cuartas = 897 m2 cada una

Las viñas se medían en aranzadas =  2008 m2 cada una

 Y cada aranzada se dividía en 4 cuartas = 502 m2 cada una

MAJUELO EN SANTA OLALLA, EN LA ACTUALIDAD

Los majuelos se concentraban  en determinados pagos del pueblo. Los de los vecinos estaban plantados especialmente en Santa Olalla, La Vega, La Senara y los Olmillos.     Los de los forasteros se situaban sobre todo en los Olmillos, la Vega, la Nava y Fuente Rodrigo.

 ZONA DE LOS OLMILOS, HOY URBANIZADA O DE REGADÍO


B.- LOS CULTIVADORES

Los vecinos cultivadores de viñas eran numerosos (35 laicos y 4 clérigos), ya que muchas familias tenían algún majuelo, aunque fuera pequeño, y trabajaban 255 aranzadas (95 obradas).     La mayor parte cultivaban entre 1 y 5 aranzadas (0,4 a 1,9 obradas)  y sólo 8 pasaban de las 10 aranzadas (3,7 obradas), siempre divididas en varias parcelas pequeñas.

Los vecinos con mayor superficie de viñedo eran labradores/as medianos: Dª María Martín Obejero (33 aranzadas), María Núñez (23 aranzadas) y Manuel  García (19 aranzadas) y el cura párroco D. Francisco García Casado (29 aranzadas).

La mayoría pagaban un foro al municipio (0,5 - 1 real por aranzada al año), por haber plantado las viñas en tierras de propios del mismo.

Los cultivadores forasteros eran más  numerosos (37 laicos y 19 clérigos), cultivaban 957 aranzadas (354 obradas) y los majuelos eran de mayores dimensiones que los de los vecinos.     La mayor parte eran particulares o instituciones religiosas de Palencia.  Muchos los explotaban directamente, pero no eran labradores, por lo que tenían que contratar bastantes jornaleros a lo largo del año.

De ellos, 20 cultivaban menos de 5 aranzadas, 21 cultivaban entre 5 y 25 ar.,  9 entre 25 y 50 ar.  Solo unos pocos pasaban de las 50 aranzadas, destacando la Capellanía de los Canales (73 aranzadas), el Hospital de San Bernabé (61 ar.), D. Juan Manuel López de Puga, D. Manuel  Rodríguez de Cosgaya y D. Baltasar Pérez (53 aranzadas cada uno).


C.- LA PRODUCCIÓN DE VINO

Según las Declaraciones Particulares de los vecinos de Villamuriel y los valores de mosto asignados a cada aranzada en las Respuestas Generales de Villamuriel en el Catastro de Ensenada, la producción de vino se elevaba, a mediados del s. XVIII, a casi 23.000 cántaros (cada cántaro son 16 litros), el resultado de una cosecha de casi 525.000 kilos de uva (se utilizan unos 23 kilos de uva para hacer un cántaro de mosto).


8.- LOS MAJUELOS EN CALABAZANOS EN EL S. XVIII


A.- SUPERFICIE Y LOCALIZACIÓN

Calabazanos (aldea dependiente del señorío del convento de Sta. Clara) también  tenía una parte importante de su campo dedicada al viñedo.  Allí se cultivaban 1.093 aranzadas de majuelos (405 obradas), casi 1/3 de toda la superficie cultivada (1.300 obradas).      De todo el viñedo, ¾  partes era de buena o mediana calidad y ¼ de inferior calidad.

Los majuelos se situaban en la zona este de su término, llamada de forma genérica El Rebollar, que se extendía por el Paramillo (Vallolongo), las laderas del Paramillo (el Rebollar, la Ladera Borral, los Ángeles, San Cristobal, la Tablada alta) y las zonas llanas próximas a las laderas (la Barreñona, los Albañiles, la Junquerilla, la Tablada Baja, las Marnias, Santa Clara, la Jijona).

ZONA DE LAS MARNIAS, EN EL CAMINO DE BAÑOS

ZONA DEL REBOLLAR Y LADERAS DEL PARAMILLO


B.-  LOS CULTIVADORES

La propiedad de casi todo el terreno de Calabazanos era del Convento, que lo tenía cedido a foro a diversos cultivadores, por lo que éstos solo tenían el dominio útil del mismo, debiendo pagar a cambio un foro anual al mismo (0,5 -2 reales por aranzada).      Además el diezmo de los frutos de la aldea (1/10 del mosto, cereales y productos ganaderos) iba íntegro a manos del Convento cada año.

Los cultivadores eran 41: 27 de ellos vecinos de Palencia, 4 de Calabazanos, 4 de Villamuriel, 4 de Baños y 1 de Valladolid y Zamora.   La mayoría eran laicos, pero también había 5 eclesiásticos (algunos centros religiosos).

Del total de los majuelos, 888 aranzadas las cultivaban forasteros laicos de Palencia y de otras ciudades (81% del total).  La 5ª parte restante la  realizaban clérigos forasteros y vecinos  laicos de Calabazanos, Villamuriel y otros pueblos próximos.

Había 3 cultivadores (vecinos de Palencia) con más de 75 aranzadas (28 obradas) de viña: Marcos  Bolado, con 105 aranzadas (39 obradas) en 4 parcelas, Manuel Nieto Fernández con 84 en 5 parcelas y D. Pedro Villamediana con 76 en 3 parcelas.

Luego había 11 cultivadores con más de 35 aranzadas y otros 11 con 10-35 aranzadas.  El resto no llegaban a las 10 aranzadas.


C.- LA PRODUCCIÓN DE VINO

Según las Declaraciones Particulares de los vecinos de Calabazanos y los cántaros de mosto dados a cada cuarta de viñedo en las Respuestas Generales de Calabazanos en el Catastro de Ensenada, la producción de vino se elevaba, a mediados del s. XVIII, a 21.000 cántaros, el resultado de una cosecha de 482.000 kilos de uva. 


9.- LOS MAJUELOS   EN VILLAMURIEL  EN EL  S. XIX


A.- SUPERFICIE Y LOCALIZACIÓN

Desde mediados del  s. XIX, al suprimirse los señoríos,  Calabazanos dejó de pertenecer al Convento de Santa Clara y pasó a formar parte del municipio de Villamuriel, por lo que sus términos municipales quedaron unificados.

La superficie total de majuelos (608 obradas) a mediados del s. XIX era ¼ menos que a mediados del s. XVIII (854 obradas), pero seguía siendo importante en la economía del pueblo, ya que suponía 1/5 respecto a las tierras dedicadas a cereales (unas 3.000 obradas).    Los majuelos de más calidad (1ª y 2ª) eran algo menos de la mitad del total y el resto eran de calidades inferiores (3ª y 4ª).

Es probable que el descenso del nº de obradas de viñedo se deba al descepe de majuelos por el descenso de la producción de las cepas muy viejas del s. XVIII y por la necesidad de aumentar las tierras de cereales para alimentar a una población en crecimiento en el s. XIX.

 MEDIDA DE SUPERFICIE EN VILLAMURIEL EN EL S. XIX

En el s. XIX los agricultores ya no utilizaban las aranzadas, sino las fanegas y las obradas para todo tipo de tierra de cultivo, antes de generalizarse el sistema métrico decimal.

1 OBRADA (5.400 m2) =  2 FANEGAS (2.700 m2, cada una)

1 HECTÁREA (10.000 m2)  =  1,85  OBRADAS

En la 2ª mitad del s. XIX se plantaron majuelos nuevos en el Rebollar, la Serranilla, la Estrella y varias décadas después en el Vivero, coincidiendo con la demanda del vino de España al arruinar la filoxera las viñas de Francia en el último 1/4 del siglo.   Por eso y por la falsedad de las cifras dadas por los cultivadores, Simón Nieto situaba la superficie de viñedo en 544 hectáreas (1.006 obradas) en los años 80 del s. XIX.

La localización de los majuelos en el antiguo campo de Calabazanos continuó en la zona del Rebollar (en los mismos pagos que en el s. XVIII: la Ladera y el Paramillo, el camino de Baños, la Tablada) y los de la zona de Villamuriel se situaban en los cascajos del camino de Magaz, en Santa Olalla y el Salgüero, el Pedracho, la Senara y los Olmillos, la Vega y la Serranilla.

ZONA DE SANTA CLARA, HOY DE FASA, EN EL CAMINO DE MAGAZ

MAJUELOS ACTUALES EN LAS LADERAS DEL PEDRACHO

 B.- LOS CULTIVADORES

A mediados del s XIX los cultivadores de viñas seguían siendo numerosos (205 en total), de los que 145 eran vecinos de Villamuriel y 60 eran forasteros (la mitad de ellos de Palencia y otros tantos de los pueblos próximos: Baños, Tariego, Magaz, Dueñas).   Ya no había cultivadores del estamento eclesiástico, sino que todos eran laicos.

Del total de cultivadores, 171 (el 82%) trabajaban menos de 5 obradas de majuelos, 24 cultivaban entre 5 y 10 obradas, 8 entre 10 y 25 obradas y sólo 2 personas tenían viñas de más de 25 obradas.

Entre los vecinos, los mayores cultivadores eran agricultores medios: 9 de ellos trabajaban más de 8 obradas de viñas, sobresaliendo D. Román Obejero (26,5 obradas) y Antonio Mª Diez de la Mota (19,5 obradas).

Entre los forasteros, los grandes propietarios eran vecinos de Palencia: 4 con superficies de unas 16 obradas y 1 con 37,5 obradas (D Andrés Ruiz de Colmenares).


En el último ¼ del XIX apareció en escena D. Narciso Rodríguez Lagunilla (casado con Dª Regina Pascual Diez, que en 1876 había heredado las propiedades de su padre en Villamuriel, consistentes en 9,5 obradas de majuelo, 1 bodega y 2 lagares) y empezó a comprar majuelos o cambiar tierras por majuelos y más tarde a plantar majuelos nuevos en sus tierras hasta llegar a cultivar más de 70 hectáreas, sobre todo en la zona del Vivero y la Tablada.

ENTRADA AL VIVERO, SIN MAJUELOS DESDE HACE 50 AÑOS


C.- LA PRODUCCIÓN DE VINO

Tomando como referencia los datos del Amillaramiento de 1850 (los Amillaramientos son declaraciones de los bienes inmuebles y de los animales y su valor, con objetivos fiscales) la producción de vino se elevaba en Villamuriel, a mediados del s. XIX, a casi 25.000 cántarosel resultado de una cosecha de 568.000 kilos de uva, tal vez una cifra falsa y  bastante baja para pagar menos impuestos, tanto por los majuelos como por el vino. 

Y a finales del s. XIX Francº Simón Nieto daba la cifra de 900.000- 1.000.000 de litros (56.000-62.000 cántaros), considerando que los datos oficiales de 550.000-650.000 litros eran incompletos y engañosos.


10.- LOS MAJUELOS EN EL S. XX

En las primeras décadas del s. XX se tuvieron que replantar casi todos los majuelos injertando palos de vides locales en las madres de vides americanas para hacer frente a la filoxera, que también acabó llegando a muchas regiones de España.

D. Narciso Rodríguez Lagunilla, a finales del s. XIX, y después su yerno, D. Vicente Almodóvar Gil (el cual se hizo cargo de la explotación agrícola  una vez fallecido aquel en 1908),fueron los que impulsaron un vivero de vides americanas en su finca de Villamuriel para hacer frente a la filoxera.

En el s. XX, una  vez superada la filoxera, el cultivo de la vid siguió siendo importante en la vida y la economía de Villamuriel.

Siguió habiendo majuelos por muchos de los pagos del campo del pueblo, dando un aspecto más agradable a la vista, por su verdor, que en las zonas exclusivas de cereal de secano, con barbecho cada 2 años.   

El viñedo seguía dando trabajo diario a muchos jornaleros y sus familiares durante casi todas las estaciones del año y suponía un ingreso casi siempre seguro para los cultivadores de viñedos.

Así se puede ver en las noticias del Diario Palentino con motivo de la helada producida a principios de mayo de 1945, en que se vio arruinada toda la cosecha del año.

DIARIO PALENTINO - 29 DE AGOSTO DE 1945

En el Diario Palentino del 29 de agosto un titular decía: “LA COSECHA DE VILLAMURIEL, VERDADERAMENTE DESASTROSA”.  “Ha sido un desastre el rendimiento en los cereales en cantidad y calidad, algo jamás aquí conocido, por la pertinaz sequía.   Únase a esto la helada del 2 de mayo, que arrebató la principal riqueza del pueblo, el vino, de tal manera que se puede calificar de ruina económica en cuanto a este producto, con pérdidas que se calculan en 1 millón de pesetas”.  

En el Diario Palentino del 28 de septiembre la noticia se titula “MAL AÑO DE UVA EN VILLAMURIEL”. Y sigue diciendo: “La terrible helada del 2 de mayo ha revestido caracteres de una catástrofe local, cuya magnitud no es conocida ni por los más viejos, al ser su principal fuente de ingresos. El desastre es tal que cosecheros de relativa importancia han recolectado escasamente unos kilos. Esto afecta a todas las escalas sociales que viven y se dedican a él”.

A Villamuriel acudían asiduamente a comprar vino muchos vecinos de Palencia y los dueños de tiendas, bares y otros establecimientos de la zona, ya que era muy apreciado por su calidad y buen precio.

Llegado el otoño y una vez que empezaba la vendimia en octubre, se producía un ajetreo especial en el pueblo, con las cuadrillas de vendimiadores preparándose para ir a los majuelos y los carros de mulas acarreando la uva a los lagares de las zonas de bodegas. Y en los días siguientes se hacían los lagares, con todas las labores necesarias para obtener el mosto y almacenarlo en las cubas.

CUBOS CON RACIMOS, EN LA ACTUALIDAD, EN ZONA DEL PEDRACHO

Pero desde los años 40 la situación empezó a cambiar.

En la posguerra, el régimen de Franco impulsó una política de autosuficiencia por su aislamiento internacional y fomentó el cultivo de trigo para garantizar el abastecimiento de pan para la población.

Además, en esos años, se implantó el regadío de muchas zonas del pueblo abastecidas con el agua del canal de Palencia y del canal de Castilla, donde se empezaron a introducir cultivos de regadío más rentables. Incluso se penalizaba con impuestos más altos a las fincas que se seguían dedicando a cultivos de secano.

En las décadas siguientes empezó a disminuir la demanda del vino de Villamuriel, porque la población de otras localidades ya disponía de lugares de venta más accesibles sin desplazarse al pueblo, lo que alargaba demasiado la venta de las cubas de vino, poniendo en peligro su buena conservación.

El laboreo manual de las viñas era muy trabajoso y la mano de obra se había encarecido al haber menos jornaleros por la emigración a las ciudades, pero la introducción de los tractores en el cultivo de las viñas no era fácil por la anchura insuficiente de las calles, dañando con frecuencia las cepas.

Villamuriel pudo entrar en la zona de denominación de vino Cigales, como hizo Dueñas, pero los propietarios de las viñas del pueblo no lo vieron adecuado y dejaron pasar ese tren.

Así que poco a poco, pero de forma progresiva, entre los años 50 y 80 se fueron descepando los majuelos (primero los de la zona de regadío y después los de los pagos de secano) o dejándolos perdidos  hasta desembocar en la situación actual, en la que quedan unos pocos testigos de la gran superficie de majuelos en algunos pagos del pueblo: el Pedracho, la Estrella, Santa Olalla, las Raposeras, el Paramillo.

                            MAJUELO PERDIDO EN SANTA OLALLA


A pesar de todo, en los años 70  se celebró la Fiesta de la Vendimia, que trataba de dar a conocer una actividad centenaria tan característica del pueblo, y durante unos años la fiesta dio color y animación al mismo en unos días de octubre.      Pero fue como el canto del Fénix, ya que en 1978 dejó de celebrarse, porque el viñedo estaba en clara regresión y la economía del pueblo iba por otros derroteros con la llegada de FASA a Villamuriel.

CARROZA DE LA FIESTA DE LA VENDIMIA DE 1977

11.- DOCUMENTACIÓN UTILIZADA

  • Las Ordenanzas Municipales de Villamuriel, de 1764,  del  Archivo Municipal de Villamuriel
  • Los Amillaramientos de Villamuriel, de 1850 y años posteriores, del Archivo Municipal de Villamuriel.
  • Las Respuestas Generales y las  Declaraciones particulares para Villamuriel, del Catastro de Ensenada, de 1752, del Archivo Histórico Provincial de Palencia.
  • El Estudio médico-topográfico de Villamuriel de Cerrato, de Francisco Simón y Nieto, de 1886
  • Diversos documentos sobre ventas o cambios de heredades en Villamuriel en los siglos XII a XVI, del Archivo de la Catedral de Palencia.
  • Varios ejemplares de Diario Palentino de 1945, del Archivo Histórico Provincial de Palencia.
  • Información oral de varios vecinos de Villamuriel: Miguel Aparicio, Guillermo Nieto.
  • Diversas páginas de Internet para los aspectos generales sobre los viñedos.
  • Fotografías  del autor del artículo y de Guillermo Nieto
  • Gráficas y tablas elaboradas por el autor del artículo



Artículo elaborado por Zacarías Diez García, 

miembro de la Asociación Amigos del Patrimonio de Villamuriel