viernes, 22 de mayo de 2020

RECITADOS A LA VIRGEN DEL MILAGRO

Con sus variables de dichos y hechos nadie podía imaginar que fiestas patronales tan hermosas y lúcidas cono las de La Ascensión en Villamuriel de Cerrato iban a tener en su edición de 2020 un tratamiento tan diferente y extraordinario.


En un contexto de restricciones provocado por la pandemia del coronavirus, contemplar, actuar, celebrar o simplemente acompañar y poner en auge los estados de ánimo, los sentimientos y los valores de la colectividad habrá de hacerse desde casa y a través de las plataformas digitales. Hay programa oficial de festejos para los días 22, 23 y 24 de mayo, aunque fuertemente delimitado en cuanto a aforos y actores. 

En la simbología de estas fiestas se mantiene el recitar "Las Gracias a la Virgen de Milagro" a cargo de un niño/a, práctica de la religiosidad local compuesta por algún vecino o como ha sucedido en ocasiones. por personas de fuera del municipio, caso del sacerdote, escritor y poeta Elpidio Ruiz Herrero autor de las "Gracias a Ntra. Sra. del Milagro" de los años 1994 y 2000.

Con la transcripción de ambos textos de origen religioso, Amigos del Patrimonio hace homenaje al hombre, al amigo y al autor literario bien conocido y recordado en Villamuriel.

Elpidio ha publicado siete libros de poesía y recibido diversos galardones como el Premio Jorge Manrique en 1989 por Un río de turbia soledad. Fue integrante del grupo de siete autores seleccionados para el libro Poetas del Cerrato. Antología editado por ADRI CERRATO en 2012 y por años participó en la veladas de Poesía en Navidad de Villamuriel de Cerrato.



POEMA DE LAS “GRACIAS” A LA VIRGEN DEL MILAGRO
(Elpidio Herrero --  Ascensión -  mayo de 1994)


Para que sea el cantar
aroma fresco de brisa,
ritmo intacto de sonrisa
o espuma blanca del mar,
quiero a la Virgen lanzar
mi voz cargada de aurora,
matinal y soñadora,
con música de cariño
haciéndome como niño
ante la madre que adora.

Estas “Gracias” que te canto
desde el balcón de mi alma,
son viento, son palma,
que borran la voz del llanto.
La acogida de tu manto,
la bondad de tu mirada,
la frescura de alborada
y el sosiego de tu amor
son en la brisa el rumor
que sacia la fe esperada.

Este cantar que te digo
me nace del corazón,
le riega la devoción
y se convierte en buen trigo.
Villamuriel es testigo
de cómo un amor se canta,
cuando María es la planta
y su cariño es el fruto;
por eso, se rompe el luto
con la luz de mi garganta.

Garganta que hoy se hace flor
pintando de primavera
los campos y la ribera
con las luces del amor.
Tú llenas de resplandor,
Oh Virgen, nuestro camino
para llegar al destino
marcado por tu sendero,
como norte de romero
y estación de peregrino.

Peregrino soy, Señora,
Virgen del Milagro amada,
y al hacer esta jornada
busco el frescor de tu aurora.
Esta es la fiesta que añora
este pueblo y esta gente
de devoción transparente
y de corazón cercano.
Dale, Señora, tu mano
maternal y complaciente.




GRACIAS A NUESTRA SEÑORA DEL MILAGRO
(Elpidio Ruiz Herrero – Año 2000)


Mi palabra a ti, Señora,
viene humilde, agradecida,
para seguir en la vida
la alborada de tu aurora;
por eso, te rindo ahora
en homenaje de amor
el aroma de una flor,
la primavera de un sueño
y el resurgir cerrateño
en torno a tu resplandor.

Resplandor que no termina
mientras la cera del alma
se eleve como una palma
a tu presencia divina.
Milagro que peregrina
en la voz de la memoria
coronándote de gloria
y adornando de virtud
a un pueblo que ve la luz
en la frente de la Historia. 

Historia que se repite
desde tiempo inmemorial,
agradecida señal
que con el celo compite.
No hay distancia que nos quite
cantar tus gracias, Señora,
pues el milagro no ignora
quien nace en Villamuriel.
¡Cómo olvidarse de él,
de tu mano salvadora!

Salvadora tu mirada,
la ayuda de tu consuelo
para poner en el cielo
la oración gratificada.
Tú eres la Madre adorada,
el volcán que nos eleva,
la senda limpia que lleva
espejos a lo divino
para alumbrar el camino
con claridad siempre nueva.

Nueva es la voz que te canta
con rendida devoción
y nueva la admiración
que sale de mi garganta,
Pues eres flor que se planta
al lado de la corriente,
eres aroma reciente
sobre rama de laurel;
por eso, Villamuriel
se te rinde eternamente.

Eternamente la brisa
de tu amor de Madre buena
viene a quitarnos la pena
dibujando una sonrisa.
Tu mano de sol irisa
nuestra miseria mortal
y como río caudal
humedece la sequía
con gotas de melodía
y perfume celestial.

Celestial es el destino
del pueblo que se enamora
de ti,¡humilde Señora!,
con amor a lo divino.
Tú nos marcas el camino,
tú nos limpias el sendero
y animas como un lucero
la fe de la oscuridad
con tus ojos de bondad
desde la luz del Otero.

Otero que vio nacer
milagro tan singular
al que con este cantar
yo te quiero agradecer.
Tu grandeza de mujer
dejó en este pueblo un día
señal de amor y alegría
en oración redentora.
Por eso, ¡Gracias, Señora!
¡Del Milagro, tú, María!




¡FELICES FIESTAS!


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